León XIV alaba firma de paz entre Armenia y Azerbaiyán y pide liberar rehenes en Haití
Tras el rezo del ángelus de este domingo 10 de agosto, el Papa León XIV volvió a lanzar un mensaje contundente contra la guerra, apelando a la comunidad internacional a “renunciar definitivamente” a la violencia como vía para resolver conflictos. Sus palabras se enmarcan en la conmemoración del 80 aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, efeméride que ha reavivado el rechazo global a la devastación bélica.
El Pontífice recordó a los líderes políticos y militares que sus decisiones tienen un impacto directo sobre las poblaciones más vulnerables. En ese contexto, celebró el reciente acuerdo de paz alcanzado entre Armenia y Azerbaiyán. “Confío en que este paso contribuya a una paz estable y duradera en el sur del Cáucaso”, expresó, citado por el medio Alfa y Omega.
La firma se concretó el viernes en la Casa Blanca, bajo el auspicio de Donald Trump, quien presentó la hoja de ruta para poner fin a casi 40 años de hostilidades. El pacto establece el cese definitivo de las hostilidades, la apertura del comercio y los viajes, el restablecimiento de relaciones diplomáticas y el respeto mutuo a la soberanía e integridad territorial.
Uno de sus puntos clave es la creación de la denominada Ruta de Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional (Tripp) —antes conocida como Corredor de Zanguezur—, un tramo de 43 kilómetros a través de Armenia que conectará Azerbaiyán con su enclave de Najicheván. Aunque Armenia mantendrá la soberanía legal, Estados Unidos tendrá los derechos de desarrollo de la vía, que busca potenciar el comercio y la cooperación regional.
En paralelo, el Papa denunció la crítica situación que atraviesa Haití, golpeado por la violencia, el secuestro y la violación sistemática de los derechos humanos. Solicitó la liberación inmediata de los ocho rehenes secuestrados el pasado 3 de agosto —en su mayoría trabajadores de la ONG Nuestros Pequeños Hermanos, vinculada a Manos Unidas— y pidió a la comunidad internacional un apoyo firme para reconstruir las instituciones y garantizar condiciones de paz y dignidad.
El secuestro ocurrió cuando un grupo armado irrumpió de madrugada en el hogar infantil Kay St. Hélène, en Kenscoff, a las afueras de Puerto Príncipe. Entre las víctimas hay seis empleados haitianos, una misionera irlandesa y un niño de tres años con discapacidad. El centro, que forma parte de la red de Nuestros Pequeños Hermanos, fue fundado en la segunda mitad del siglo XX por el sacerdote mexicano William Wasson y trabaja para asegurar a los niños el derecho a educación, salud y alimentación.
