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La nueva oficina religiosa del Pentágono genera controversia y críticas

El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, lanza una oficina de asuntos religiosos en el Pentágono, promoviendo el apoyo espiritual a las fuerzas armadas. Sin embargo, la iniciativa enfrenta críticas por su enfoque en el cristianismo.

En una jugada que ha levantado polvareda, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado la creación de una Oficina de Asuntos Religiosos en el Pentágono. Durante su discurso del miércoles, Hegseth aseguró que esta nueva iniciativa proporcionará “apoyo religioso de primera clase” y que dependerá directamente de su liderazgo. “Nuestro departamento está, podría decirse, poniéndose toda la armadura de Dios, porque mientras libramos una guerra física, todos sabemos que la verdadera batalla es espiritual”, afirmó con fervor.

La oficina se propone abogar por los capellanes militares y el apoyo religioso “al más alto nivel del Departamento”, según un comunicado oficial del Pentágono. Sin embargo, Hegseth se apresuró a aclarar que no se obligará a la participación religiosa ni se favorecerá a ninguna confesión, ni se menoscabará los derechos de los miembros de las fuerzas armadas de cualquier fe o de quienes no profesen ninguna.

A pesar de las intenciones declaradas, la iniciativa ha sido rápidamente criticada. Rachel Laser, directora de Americans United for Separation of Church, advirtió que el anuncio de Hegseth incumple la promesa del Pentágono de defender la libertad religiosa, otorgando al cristianismo un papel preponderante en la política militar de Estados Unidos. “El último anuncio de Hegseth incumple esa promesa”, insistió.

Este tipo de oficinas no son nuevas en el gobierno federal. Durante la presidencia de George W. Bush, se establecieron diversas oficinas religiosas que continuaron en distintas formas bajo los mandatos de Barack Obama y Joe Biden. El presidente Donald Trump también creó una Oficina de Fe en la Casa Blanca y llevó a cabo iniciativas similares.

Shaun Casey, experto en religión y exdirector de la Oficina de Religión y Asuntos Globales del Departamento de Estado, subrayó que su entidad no promovía la religión, sino que se centraba en entender las implicaciones políticas de la religión en contextos de tensión global.

Por el momento, se desconoce quién liderará la nueva oficina. Un memorando del Pentágono indica que el director de asuntos religiosos coordinará recursos espirituales, incluyendo “apoyo a la educación en el hogar de carácter religioso para familias militares”. Hegseth también ha presionado para que el sistema escolar militar incluya más materias con influencias conservadoras y cristianas.

El memorando menciona “iniciativas basadas en la fe que apoyen la reducción del suicidio en el Departamento”, un problema creciente entre los soldados que lidian con problemas de salud mental. Hegseth ha manifestado su deseo de que los capellanes se centren más en Dios y menos en la “autoayuda y autocuidado” terapéuticos.

Además, Hegseth ha impulsado cambios en el cuerpo de capellanes militares, ordenando que dejen de llevar su rango en el uniforme y se identifiquen mediante insignias religiosas. El Departamento de Defensa también ha reducido la cantidad de afiliaciones religiosas reconocidas oficialmente, limitándolas a 31, excluyendo a ateos, unitarios universalistas, paganos y wiccanos.

En su discurso en la Base del Cuerpo de Marines de Quantico, Hegseth se dirigió directamente a los capellanes con un lenguaje cargado de referencias cristianas, instándolos a “vivir su llamado” y “predicar la verdad”. Citó la Biblia para reforzar su mensaje: “El Señor está de mi lado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?”

La controversia en torno a esta nueva oficina del Pentágono subraya la creciente tensión entre la libertad religiosa y la influencia del cristianismo en las políticas del gobierno estadounidense.

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