La NASA activa la red para el telescopio Nancy Grace Roman
La NASA ha dado un paso crucial hacia la operación del telescopio espacial Nancy Grace Roman, al confirmar que la red encargada de recibir sus imágenes y mediciones desde el espacio está lista. Este innovador telescopio, que comenzará a operar a principios de 2027, promete enviar a la Tierra hasta 1,4 terabytes de datos diarios, una cifra récord para una misión de astronomía de la agencia.
Ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en el punto de Lagrange 2 (L2), Roman se enfocará en observar regiones remotas del universo. Su misión incluye el estudio de la materia oscura, la energía oscura, así como la búsqueda de exoplanetas y galaxias distantes.
Para garantizar que esta abrumadora cantidad de información llegue a los científicos, tres estaciones terrestres, situadas en Japón, Estados Unidos y Australia, han superado las pruebas de recepción. Las señales de Roman serán transmitidas a una velocidad máxima de 500 megabits por segundo, lo que permitirá la transferencia de grandes archivos en cuestión de segundos.
Las estaciones de recepción incluyen una de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), otra de la NASA en Nuevo México y una tercera de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Australia Occidental. Esta distribución geográfica minimiza el riesgo de interrupciones en la comunicación debido a condiciones climáticas adversas.
La primera prueba de recepción se llevó a cabo el 7 de septiembre en la estación Misasa de JAXA, donde se logró descargar datos a la velocidad máxima prevista. Matthew Wasiak, ingeniero de sistemas del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, destacó la importancia de esta prueba, que se realizó durante un tifón, permitiendo evaluar el sistema en condiciones difíciles.
La lluvia puede interferir con las ondas de radio, por lo que la misión ha sido diseñada con estaciones en climas diversos: Japón, el desierto de Australia Occidental y Nuevo México, donde las lluvias son más frecuentes en verano. Bob Kalogerakos, ingeniero de radiofrecuencia de NASA Goddard, explicó que el sistema tiene la capacidad de detectar si parte de la información no llega correctamente, enviando órdenes a Roman para retransmitir los archivos si es necesario.
Tras la exitosa prueba en Japón, entre el 8 y el 11 de septiembre se evaluaron antenas en White Sands, Nuevo México, donde tanto la estación principal como una de respaldo recibieron datos a las velocidades previstas. El 17 de septiembre, se completó el último ensayo en New Norcia, Australia Occidental, donde la estación de la ESA también alcanzó la velocidad máxima.
Con las tres estaciones listas para recibir datos en las condiciones esperadas, Roman se prepara para llevar a cabo amplios mapas del cielo, ayudando a los astrónomos a desentrañar los misterios del universo, como la expansión acelerada del mismo y la distribución de la materia oscura. Además, la misión se enfocará en la búsqueda de exoplanetas, permitiendo a los investigadores analizar vastas regiones del cielo gracias a la abundante información que enviará cada día.
La misión también contará con el apoyo de la Red de Espacio Profundo de la NASA, cuyas antenas en California, España y Australia seguirán la posición del telescopio, recibirán información sobre su estado y enviarán instrucciones desde la Tierra.
