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La guerra en Irán podría provocar crisis mundial de precios

Las bolsas subieron con fuerza después de que Trump anunciara que mantenía conversaciones con Irán y que posponía cinco días su ultimátum para atacar las instalaciones energéticas iraníes. En paralelo, el precio del petróleo cayó de forma momentánea por debajo de los 100 dólares por barril

Con breves publicaciones en su cuenta de Truth Social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue influyendo directamente en las bolsas internacionales y, en parte, en los mercados energéticos.

Las bolsas subieron con fuerza después de que Trump anunciara que mantenía conversaciones con Irán y que posponía cinco días su ultimátum para atacar las instalaciones energéticas iraníes. En paralelo, el precio del petróleo cayó de forma momentánea por debajo de los 100 dólares por barril, reseña DW.

A finales de la semana pasada, el mandatario había provocado un fuerte repunte en los precios del crudo al amenazar con bombardear las centrales eléctricas de Irán si el régimen del ayatolá no reabría la ruta marítima del Estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico.

Según un análisis del diario económico alemán Handelsblatt, los efectos van mucho más allá del petróleo y el gas natural: al menos 15 grupos de productos registran subidas rápidas de precios.

Materias primas para la industria química, fertilizantes, plásticos, gases nobles y ciertos metales se han encarecido entre un 10 % y un 50 %. “Los aumentos de precios se notarán en toda la cadena de producción industrial”, advirtió Matthias Zachert, director del grupo químico Lanxess.

En la región del Golfo se producen en grandes volúmenes materias primas clave para fertilizantes, como azufre, amoníaco y urea. La escasez prevista ya impulsa los precios mundiales.

QatarEnergy, por ejemplo, ha suspendido la producción de urea tras los ataques en sus instalaciones. En India, Pakistán y Brasil, varias fábricas de fertilizantes han tenido que reducir su actividad. También en Estados Unidos escasea la urea en el mercado mayorista.

Lo mismo ocurre con el gas noble helio, esencial para la fabricación de semiconductores. Alrededor del 40 % de la producción mundial se extrae del gas natural del Golfo Pérsico. Si la interrupción se prolonga, la fabricación de chips en Asia podría paralizarse.

El helio es un verdadero problema”, afirma Julian Hinz, experto en comercio del Instituto de Economía Mundial de Kiel. “Si la situación se alarga, se convertirá en un problema grave. Pero ¿qué significa ‘mucho tiempo’?”, se pregunta.

Por ahora no hay escasez física total, pero la mera expectativa de desabastecimiento ya dispara los precios, explica el economista. Hinz no prevé, de momento, un impacto directo grave en el comercio alemán, ya que el 90 % del volumen comercial se realiza dentro de la Unión Europea y los intercambios con la región del Golfo son limitados.

Sin embargo, los precios de los alimentos en Alemania podrían subir por el encarecimiento de los fertilizantes y los mayores costos de transporte.

Los países más pobres, los más vulnerables

Según la organización humanitaria Brot für die Welt, las consecuencias de la guerra ya se sienten en África. Los precios de los fertilizantes nitrogenados se han disparado, lo que amenaza con reducir las cosechas en varios países y poner en riesgo la alimentación de la población.

Aunque algunos países africanos tienen yacimientos de petróleo y gas, dependen en gran medida del mercado mundial para gasolina, diésel y queroseno, porque carecen de suficientes refinerías propias. Los gobiernos que subvencionan los combustibles tendrán que aumentar el gasto público, lo que elevará la deuda y la inflación.

Los países más afectados serían, según la organización, Senegal, Benín, Eritrea, Burkina Faso y Zambia.

El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha alertado con tono dramático sobre una “gran amenaza” para la economía mundial. Ningún país —ya sea en África, Asia o Europa— se librará de los efectos si la crisis continúa. El escenario sería peor que las dos crisis petroleras de los años 70 juntas.

Birol señaló que, incluso Estados Unidos sufre un fuerte aumento en los precios de los combustibles, por lo que las hostilidades podrían terminar pronto, según fuentes de la agencia que prefieren no ser identificadas.

La interrupción de los hubs aéreos de Dubái y Doha ha complicado las operaciones de muchas aerolíneas internacionales. Se han reducido vuelos de pasajeros y carga, y ha aumentado la demanda de rutas directas Europa-Asia que eviten el Golfo, lo que encarece los billetes.

Además, unos 2.000 barcos permanecen varados en el Golfo Pérsico. Las cadenas de suministro están interrumpidas y los seguros para el transporte marítimo se han disparado.

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