La frustración estadounidense ante la fijación de precios algorítmica
La frustración de los consumidores estadounidenses no se limita a los altos precios; ahora se ve agravada por la confusión que generan las nuevas tecnologías de fijación de precios utilizadas por grandes minoristas y cadenas de restaurantes. En un entorno donde las etiquetas de precios digitales reemplazan rápidamente a las de papel, la incertidumbre sobre cómo se determinan esos precios se convierte en una preocupación palpable.
Las herramientas de inteligencia artificial permiten a las empresas ajustar sus precios en función de la oferta y la demanda, y términos como "precios dinámicos" y "precios de vigilancia" se han vuelto comunes en las conversaciones en redes sociales. Los consumidores se preguntan si están pagando precios diferentes por los mismos productos, lo que ha generado un clima de desconfianza.
Katie Thomas, directora de un grupo de reflexión sobre comportamiento del consumidor en la firma de consultoría Kearney, advierte sobre las tensiones que surgen entre el poder de las empresas y los derechos de los consumidores: "¿Quién realmente tendrá el poder con algunos de estos algoritmos?". La respuesta sigue siendo incierta.
Desde el lado empresarial, se argumenta que muchas de las preocupaciones son fruto de malentendidos. John Furner, CEO de Walmart, defendió las etiquetas digitales, afirmando que "ponemos precio al producto, no a la persona". Sin embargo, la falta de transparencia en el uso de datos personales ha alimentado la desconfianza entre los compradores, quienes temen que su información sea utilizada para fijar precios personalizados.
En respuesta a este clima de incertidumbre, los legisladores están tomando cartas en el asunto. Este año, al menos 30 estados han considerado proyectos de ley relacionados con la fijación de precios, incluyendo regulaciones sobre precios algorítmicos. La Comisión Federal de Comercio también ha propuesto políticas que advierten a las empresas sobre las implicaciones legales de no revelar el uso de datos personales en su estrategia de precios.
Las prácticas de precios dinámicos, que ajustan los costos en función de condiciones cambiantes, son una de las áreas bajo el microscopio. Decodo, una empresa de datos web, ha documentado que, aunque los consumidores suelen pensar que estos precios solo aumentan, aproximadamente la mitad de los cambios registrados son disminuciones.
Las etiquetas de precios digitales, que facilitan la actualización de precios en tiempo real, están ganando terreno en EE. UU. A pesar de que su uso se ha asociado con la posibilidad de precios dinámicos, investigadores han encontrado que, en la práctica, estas etiquetas no siempre conducen a aumentos de precios en momentos de alta demanda.
Por otro lado, los precios personalizados, que se basan en datos del consumidor, han suscitado un debate sobre la ética y la legalidad. Legisladores en estados como Maryland y Nueva Jersey han promulgado restricciones sobre el uso de datos personales para determinar precios, mientras que un caso reciente contra Target alegó que la aplicación del minorista mostraba precios más bajos antes de que los compradores entraran a la tienda.
La fijación de precios algorítmica, que utiliza software para recomendar precios, también está bajo la lupa. Un estudio de Simon-Kucher reveló que un 41% de los líderes empresariales encuestados utilizan inteligencia artificial para recopilar información de mercado. Sin embargo, la falta de claridad sobre cómo se implementan estas tecnologías sigue siendo una preocupación para los consumidores.
Mientras tanto, las disputas legales continúan. Una demanda antimonopolio contra Amazon cuestiona el uso de una herramienta algorítmica que supuestamente ayudó a la compañía a aumentar precios de manera coordinada. Amazon ha respondido que las acusaciones distorsionan la realidad de sus prácticas de fijación de precios.
La incertidumbre persiste en un mercado donde los consumidores buscan claridad y justicia en la fijación de precios, y la batalla entre la tecnología y la ética de consumo apenas comienza.
