Kuwait estima hasta 12 semanas para estabilizar la producción tras crisis en Ormuz
Una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz no se traduciría en una recuperación inmediata de la producción petrolera global, de acuerdo con estimaciones de Kuwait Petroleum Company presentadas en una conferencia internacional del sector energético.
El Estrecho de Ormuz constituye una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio mundial de energía, ya que por esta vía transita una parte significativa de las exportaciones de petróleo y gas natural licuado provenientes de los países del Golfo Pérsico. Cualquier interrupción en este corredor estratégico tiene efectos directos sobre los precios internacionales del crudo y eleva la incertidumbre en los mercados financieros.
Según las proyecciones de la compañía kuwaití, la recuperación de la producción tras una eventual interrupción sería progresiva. El informe estima un periodo de entre seis y ocho semanas para alcanzar aproximadamente el 70 % de los niveles habituales, mientras que el 30 % restante requeriría alrededor de un mes adicional, extendiendo el proceso total hasta unas doce semanas.
El análisis destaca que la reactivación de la industria petrolera no depende únicamente del reinicio de la extracción, sino de la estabilización de toda la cadena operativa vinculada a la producción y exportación de crudo.
Entre las tareas necesarias se incluyen la evaluación del estado de los pozos, la reactivación de sistemas de recolección de hidrocarburos, la inspección de instalaciones de almacenamiento y la normalización de las terminales de exportación, junto con verificaciones de seguridad y la recuperación de la logística de transporte.
En este contexto, la reapertura del Estrecho de Ormuz no implicaría la disponibilidad inmediata de los volúmenes previos de producción. No obstante, las refinerías podrían retomar operaciones más rápidamente, con una recuperación estimada de entre dos y tres semanas para volver a niveles cercanos a la normalidad.
A pesar de ello, la diferencia entre la velocidad de recuperación del refinado y la reactivación plena de la producción sugiere que el mercado energético podría continuar enfrentando restricciones de suministro durante varios meses, incluso después de una eventual estabilización de la situación en la región.
