Irán amenaza con represalias "sísmicas" contra países que se sumen a las sanciones de Trump
La tensión entre Irán y Estados Unidos escaló nuevamente al terreno económico luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con imponer «tremendas consecuencias económicas» a los países que continúen haciendo negocios con Teherán.
En respuesta, Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y antiguo responsable de la Guardia Revolucionaria, advirtió que cualquier nación que se sume a las restricciones económicas contra su país será considerada enemiga.
Cualquier país que participe en la imposición de restricciones económicas contra nosotros será considerado un enemigo", afirmó Rezaei en una entrevista con la televisión estatal IRIB.
El dirigente iraní sostuvo además que Teherán buscará inicialmente negociar con esos países para pedirles que se distancien de Estados Unidos. Sin embargo, advirtió que, si no cambian de posición, Irán responderá contra sus intereses.
«Primero negociaremos con ellos. Mantendremos conversaciones y les diremos que se aparten y se distancien de Estados Unidos. Pero, si no actúan, atacaremos», señaló.
Aumenta la presión económica
Las declaraciones de Rezaei se producen mientras Washington prepara nuevas medidas contra Teherán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tiene previsto anunciar los detalles de las próximas acciones económicas.
La administración de Trump sostiene que las medidas buscan reducir las fuentes de financiamiento de Irán y presionar al gobierno para que modifique su posición frente al conflicto.
Teherán, por su parte, enfrenta una situación económica cada vez más complicada debido a las sanciones y las dificultades para comercializar su petróleo.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció que el país atraviesa «numerosas dificultades» y aseguró que su gobierno intenta contener problemas como la inflación, el desempleo y el deterioro de las condiciones de vida.
"Estamos inmersos en una guerra total en los planos económico, militar y de seguridad", afirmó Pezeshkian en un discurso transmitido por la televisión estatal.
División dentro del gobierno iraní
Las amenazas de Rezaei contrastan con el discurso de sectores de la dirigencia iraní que promueven una salida negociada al conflicto.
Pezeshkian y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, han defendido públicamente la necesidad de avanzar hacia un acuerdo que permita reducir las presiones económicas y militares sobre el país.
"La guerra tiene que llegar a su fin en algún momento", afirmó Pezeshkian, mientras Ghalibaf advirtió que la estabilidad de Irán también depende de resolver la crisis económica.
En paralelo, Teherán espera una visita del jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, quien participa en los esfuerzos de mediación entre Irán y Estados Unidos.
Las conversaciones de paz permanecen estancadas después de la reanudación de las hostilidades a comienzos de julio, mientras ambas partes se acusan mutuamente de incumplir los acuerdos alcanzados.
Presión sobre el petróleo y el rial
El endurecimiento de las sanciones ocurre en un momento especialmente delicado para la economía iraní. Las restricciones estadounidenses dificultan las exportaciones de crudo, una de las principales fuentes de ingresos del país.
El dólar estadounidense alcanzó además un máximo histórico frente al rial, en medio de la creciente presión económica.
Pezeshkian reconoció que la situación afecta directamente a la población y aseguró que su administración trabaja para evitar un mayor deterioro.
Mientras tanto, las advertencias de Rezaei elevan nuevamente la tensión regional y dejan abierta la posibilidad de nuevas represalias contra los intereses de países que decidan respaldar las medidas económicas impulsadas por Washington.
