Guerra con Irán dejó fuera del mercado más de 1.000 millones de barriles de petróleo
El mercado energético mundial enfrenta uno de sus mayores desafíos de los últimos años luego de que la guerra entre Estados Unidos e Irán provocara la pérdida de aproximadamente 1.150 millones de barriles de petróleo, una reducción del suministro que mantiene en alerta a gobiernos, empresas y analistas del sector, pese a la reciente reapertura del estrecho de Ormuz.
De acuerdo con estimaciones de la firma de análisis Kpler, durante casi cuatro meses la producción petrolera del Medio Oriente permaneció prácticamente paralizada, ocasionando una disminución histórica de las reservas estratégicas y comerciales de crudo a escala global.
Aunque el memorando de entendimiento firmado esta semana entre Washington y Teherán permitió reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, especialistas advierten que el restablecimiento del flujo de petróleo no será inmediato. Antes de normalizar las exportaciones será necesario completar labores de desminado, reactivar la producción, movilizar buques cisterna y reconstruir la cadena logística de suministro, un proceso que podría extenderse durante varios meses.
La situación ha llevado las reservas internacionales a niveles considerados críticos. Según el informe, la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se encuentra en su punto más bajo en más de cuatro décadas, mientras que las reservas administradas por la Agencia Internacional de Energía registran sus niveles más reducidos desde 1990.
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió durante la reciente cumbre del G7 que, de no haberse alcanzado un acuerdo para reabrir el paso marítimo, el mundo habría enfrentado una grave crisis energética por el agotamiento acelerado de las reservas de crudo.
Si bien los precios internacionales del petróleo descendieron tras anunciarse el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, diversos analistas consideran que el mercado podría estar subestimando el impacto real del déficit acumulado. Expertos de firmas como RBC Capital Markets y Kpler sostienen que la recuperación del suministro será lenta y que los fundamentos del mercado podrían impulsar un nuevo incremento de los precios durante los próximos meses.
Las proyecciones indican que, incluso con un aumento sostenido de la producción mundial, podrían transcurrir cerca de doce meses para recuperar completamente los más de 1.000 millones de barriles que desaparecieron del mercado durante el conflicto, manteniendo la incertidumbre sobre la estabilidad del abastecimiento energético global.
