Gobierno de Trump propone multas de hasta 3.500 dólares en tribunales de inmigración
El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso una nueva normativa que permitiría a los jueces de inmigración imponer multas de hasta 3.500 dólares por desacato a personas que incumplan las órdenes de los tribunales.
La propuesta, publicada en el Registro Federal por la Oficina Ejecutiva de Revisión de Casos de Inmigración, contempla sanciones civiles de entre 1.000 y 3.500 dólares contra inmigrantes, abogados o testigos que persistan en desobedecer las órdenes emitidas durante los procesos migratorios.
De aprobarse, la medida otorgaría a los jueces de inmigración una facultad que actualmente no tienen para imponer este tipo de sanciones económicas por desacato.
Sin embargo, la normativa establece una excepción para los abogados que representan al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), quienes no estarían sujetos a estas multas. Esta disposición ha generado críticas entre organizaciones de abogados especializados en inmigración.
Gregory Chen, director de relaciones gubernamentales de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA), calificó la propuesta de «totalmente sesgada» y sostuvo que representa un nuevo mecanismo de presión contra los abogados que trabajan en casos migratorios.
La propuesta permanecerá durante 60 días en periodo de comentarios públicos, antes de que las autoridades determinen si avanzará hacia su implementación.
La iniciativa se suma a otras medidas impulsadas por la Administración Trump para aumentar las sanciones económicas contra personas que permanecen en Estados Unidos pese a contar con órdenes de salida.
Según datos citados por The New York Times, más de 100.000 extranjeros han recibido notificaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informándoles sobre multas de 998 dólares por cada día de permanencia en el país después de una orden de deportación.
En algunos casos, las sanciones acumuladas han alcanzado cifras millonarias, en medio del endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por la actual administración estadounidense.
