Francia refuerza medidas de seguridad ante nuevas protestas de los 'chalecos amarillos'
Las calles de París se preparan para un nuevo capítulo de tensiones sociales. Las autoridades de Francia han decretado un toque de queda en varios barrios de la capital, en un intento por contener los disturbios que sacudieron el país el fin de semana pasado. La medida, que se aplica por tercera noche consecutiva, busca prevenir la repetición de saqueos y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
El toque de queda entrará en vigor a las 23H00 (21H00 GMT) y se extenderá hasta las 06H00 (04H00 GMT) del jueves, afectando especialmente la plaza de la República y la zona comercial de Les Halles, puntos críticos donde se registraron los mayores desórdenes. La prefectura de policía de París también ha prohibido concentraciones en áreas clave como los Campos Elíseos y las estaciones de trenes a partir de las 20H00 (18H00 GMT).
Los disturbios, que estallaron en el contexto de manifestaciones masivas contra el encarecimiento de la vida y en apoyo a los estudiantes de liceo, han sido atribuidos por las autoridades a "grupúsculos de ultraizquierda". Este fin de semana, las protestas dejaron al menos 3.000 establecimientos comerciales afectados, una cifra alarmante que refleja la magnitud de la crisis social.
Francia se prepara para otra jornada de movilizaciones el próximo sábado, lo que ha llevado al primer ministro, Sébastien Lecornu, a anunciar un despliegue policial "masivo" para evitar nuevos desórdenes. Este despliegue se asemeja a las restricciones impuestas en noches anteriores, aunque menos extensas que las del lunes, que incluyeron áreas cercanas a centros de poder como el Elíseo y la Asamblea Nacional.
Otras ciudades como Niza y Burdeos también han implementado toques de queda, aunque limitados a menores de edad no acompañados, vigentes hasta el próximo 26 de octubre. En Marsella y Lyon, que también experimentaron toques de queda en noches recientes, aún no se ha decidido sobre la renovación de estas medidas.
El clima de agitación social se intensifica con la nueva convocatoria de los 'chalecos amarillos' para el sábado, lo que mantiene a las autoridades en estado de alerta. Hasta ahora, más de 2.500 personas han sido arrestadas en las protestas, con un 95 % de los detenidos siendo hombres y 70 % mayores de edad; de ellos, 174 han sido enviados a prisión preventiva, según el ministro de Justicia, Gérald Darmanin.
La tensión en las calles de Francia parece lejos de resolverse, mientras las autoridades intentan contener un descontento que ha encontrado su voz en las protestas.
