Francia enfrenta disturbios masivos tras protestas por el costo de vida
La violencia urbana ha estallado en Francia, dejando un saldo alarmante de más de 1.200 detenidos durante las protestas del sábado, que se extendieron por al menos seis ciudades. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, no ha dudado en calificar los hechos de "gravedad inaudita" y ha ordenado a las fiscalías que soliciten prisión provisional para quienes atacaron a las fuerzas del orden, bomberos y edificios públicos.
“He reiterado a todos los fiscales generales y fiscales la necesidad de ofrecer una respuesta judicial extremadamente firme”, aseguró Darmanin en sus redes sociales, subrayando la urgencia de la situación. Su declaración se produjo en el contexto de una reunión de crisis en el Ministerio del Interior, donde participaron el primer ministro, Sébastien Lecornu, y el ministro del Interior, Laurent Núñez, quienes elogiaron la rápida respuesta de las fuerzas de seguridad ante los ataques.
Según Núñez, los episodios de violencia fueron “muy difíciles de contener”, aunque destacó que los agentes lograron evitar daños generalizados y realizaron numerosas detenciones, precisando que “la gran mayoría de los detenidos son adultos”. Las cadenas TF1 y LCI han reportado al menos 270 saqueos en comercios a nivel nacional, con el ayuntamiento de Limoges como uno de los edificios más afectados, consumido por las llamas.
En medio de esta crisis, la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, ha arremetido contra la extrema izquierda, acusándola de promover la violencia durante las movilizaciones por el costo de vida. La candidata presidencial, que se prepara para las elecciones de abril de 2027, afirmó que los sectores cercanos a Jean-Luc Mélenchon han “arruinado las manifestaciones del 17 de octubre” en defensa del poder adquisitivo.
Le Pen utilizó su cuenta de X para condenar los actos de vandalismo, afirmando que “las reivindicaciones sociales legítimas han sido una vez más tomadas como rehenes”. En su discurso, vinculó los disturbios con la campaña electoral, instando a sus seguidores a “resistir unos meses más” ante lo que considera políticas “tóxicas” del gobierno de Emmanuel Macron.
El presidente Macron, por su parte, ha advertido que los responsables de los ataques no quedarán impunes y ha defendido el derecho a las manifestaciones pacíficas. “Haremos todos un frente unido frente a los sembradores de caos”, afirmó, mientras el gobierno busca apoyo parlamentario para un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros en los presupuestos de 2027, un plan que ha generado descontento entre la población.
Las movilizaciones, convocadas bajo el lema “Amarillos y Jóvenes”, han reunido cifras que oscilan entre 550.000 y 800.000 participantes, según las autoridades y los organizadores. La protesta ha atraído a una diversidad de grupos, incluidos chalecos amarillos, jóvenes, agricultores y activistas climáticos, todos unidos en una lucha contra el aumento del costo de vida.
