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El escándalo de trabajadores norcoreanos que infiltraron empresas de EE. UU.

Una operación del Departamento de Justicia de EE. UU. revela un esquema de infiltración laboral con identidades robadas, que generó millones para el régimen de Corea del Norte. La investigación resultó en 14 acusaciones y 2 arrestos.

Un intrincado esquema de fraude que logró pasar desapercibido durante años ha sido desmantelado por el Departamento de Justicia de EE. UU.. Se trata de una red de trabajadores informáticos vinculados al régimen de Corea del Norte, que logró infiltrarse en más de 70 empresas estadounidenses mediante el uso de identidades robadas y documentos falsificados para obtener empleos remotos.

La investigación, que se tradujo en la acusación de 14 personas y la detención de 2 individuos, reveló que esta red generó más de 3 millones de dólares para el régimen norcoreano. Los trabajadores, desde 2019, utilizaron redes privadas virtuales (VPN) y sistemas diseñados para simular que operaban desde EE. UU., lo que les permitió acceder a puestos en sectores clave como salud, comunicaciones y ciberseguridad.

En el marco de esta operación, conocida como "Operación Lonestar Roundup", se llevaron a cabo allanamientos en más de 40 domicilios en Texas, donde se identificaron "granjas de computadoras portátiles". Estas instalaciones funcionaban como intermediarias, albergando equipos proporcionados por empresas estadounidenses, facilitando así el fraude.

El fiscal general adjunto para la Seguridad Nacional, John A. Eisenberg, subrayó que "estos esquemas amenazan la seguridad de los sistemas informáticos y los datos de los empleadores estadounidenses". Además, se advirtió que los fondos generados habrían sido redirigidos para apoyar los programas armamentísticos del régimen norcoreano.

Entre los acusados se encuentran los ciudadanos estadounidenses Michael James Bostelle, de Pensilvania, y Juan Cecilio Pena Carrillo, de Texas, quienes enfrentan múltiples cargos, incluyendo fraude electrónico y lavado de dinero. La red delictiva afectó a empresas en al menos 16 estados y el Distrito de Columbia.

La empresa de ciberseguridad CrowdStrike identificó al grupo como "Famous Chollima", conocido por sus actividades cibernéticas vinculadas al régimen. Las autoridades han advertido que este tipo de operaciones representan una creciente amenaza para las empresas que contratan personal remoto, instando a reforzar los procesos de verificación de identidad durante la contratación.

El subdirector de la División Cibernética del FBI, Brett Leatherman, acusó a Corea del Norte de continuar utilizando trabajadores informáticos con identidades robadas para infiltrarse en empresas estadounidenses, generando ingresos para el régimen y sus programas de armamento.

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