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EE. UU. alcanza récord con 209 vuelos de deportación en junio bajo la administración Trump

El aumento del 54 % frente al promedio semestral marca el primer repunte significativo en deportaciones durante el mandato de Donald Trump. En medio de una ofensiva migratoria liderada por su equipo. Los agentes del ICE intensificaron las redadas en espacios públicos y lugares de trabajo informales, mientras los vuelos de repatriación se multiplicaban

Estados Unidos intensificó de forma notable sus operaciones de deportación en junio, alcanzando un récord histórico de 209 vuelos de expulsión, según datos compilados por el activista Thomas Cartwright, integrante del grupo Witness at the Border. Esta cifra representa un aumento del 54 % respecto al promedio de los seis meses anteriores y marca el primer incremento sustancial de deportaciones bajo la actual administración de Donald Trump.

Cartwright, exejecutivo de JP Morgan y hoy activista pro derechos migrantes, rastrea de forma independiente vuelos de deportación desde 2020, ante la falta de transparencia oficial por parte de las autoridades estadounidenses. Según explicó, el repunte comenzó a mediados de mayo, en coincidencia con una serie de reuniones lideradas por Stephen Miller, principal ideólogo de la política migratoria del expresidente, quien exigió mayor rapidez en detenciones y deportaciones.

De acuerdo con el diario español El País, los agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) intensificaron las redadas en espacios públicos y lugares de trabajo informales, mientras los vuelos de repatriación se multiplicaban. El promedio pasó de 4,8 vuelos diarios en junio de 2024, aún bajo la presidencia de Joe Biden, a 7 vuelos diarios en junio de 2025, ya bajo la administración republicana.

Hasta este repunte, los récords mensuales anteriores se habían registrado en septiembre de 2021 (193 vuelos, principalmente con migrantes haitianos) y agosto de 2023 (153 vuelos). A pesar de casos mediáticos como el rechazo del presidente colombiano Gustavo Petro a recibir connacionales esposados, o el traslado de 200 venezolanos "acusados de pandillerismo a El Salvador", la nueva administración no había logrado, hasta ahora, aumentar significativamente las cifras reales de deportación.

El aumento de vuelos coincide también con la aprobación de la megaley fiscal impulsada por Trump, que eleva el presupuesto del ICE de 8.000 a más de 100.000 millones de dólares, de los cuales se estima que 14.000 millones se destinarán exclusivamente a operaciones de deportación, según el Centro Brennan de Justicia. Como referencia, el presupuesto del FBI para 2026 es de unos 10.100 millones, y el de la DEA, menos de 3.000 millones.

En cuanto a los destinos, Guatemala (51 vuelos), Honduras (43) y El Salvador (22) concentraron más de la mitad de las deportaciones. Las expulsiones a México cayeron de 30 en mayo a 17 en junio, mientras que los países sudamericanos recibieron 29 vuelos en total. África recibió 12, y el resto del mundo, 35.

Cartwright advirtió que la tendencia al alza podría continuar en los próximos meses, ante la disponibilidad presupuestaria y el endurecimiento del enfoque migratorio de la Casa Blanca.

Pero además de un incremento en los vuelos internacionales de deportación, Cartwright también estableció un importante aumento en los vuelos que ICE Air, la aerolínea de deportación del Gobierno, opera dentro del país.

Estos son trayectos que se hacen para trasladar inmigrantes de un centro de detención a otro, o para recoger en diferentes lugares a personas con órdenes de deportación al mismo destino. En los traslados internos el incremento fue del 65% en comparación al promedio de los seis meses anteriores, para llegar a los 697. Esto demuestra la complejidad que es mantener a más de 100.000 inmigrantes detenidos en la red de centros del ICE, que a pesar de que está creciendo, está a capacidad máxima.

Dentro del informe mensual de Cartwright, de 50 páginas, se resaltan varios detalles dentro de la tendencia general. Por ejemplo, el aumento en el uso de aviones militares para deportaciones el 27 de junio, cuando se hicieron siete de las 10 deportaciones en aeronaves militares del mes.

Estos son vuelos mucho más costosos para operar y permiten llevar menos personas; mientras que un vuelo charter estándar tiene en promedio 130 deportados, uno militar solamente puede acomodar a unos 80. Asimismo, demuestra que los traslados a y deportaciones desde Guantánamo continúan a un ritmo estable. De acuerdo a sus cálculos, 78 personas fueron transferidas a Guantánamo, mientras que 83 fueron expulsadas desde la base militar estadounidense en la isla de Cuba.

En cuanto a los vuelos de deportación a México que disminuyeron tanto del mes anterior, Cartwright señala que al mismo tiempo las expulsiones por tierra aumentaron, probablemente para compensar. Eso lo ha podido comprobar por el incremento en la ocupación en los albergues federales mexicanos que estaban casi vacíos antes de esto. Además, Cartwright señala que es probable que el ritmo vuelva a aumentar ahora que el Tribunal Supremo ha permitido a la Administración de Trump reanudar las deportaciones a terceros países, por lo que espera que ciudadanos centroamericanos comiencen a ser trasladados a México. Y también después de que México mueva los albergues federales de Monterrey y Nuevo Laredo a Tapachula y Villahermosa, así cumpliendo con el objetivo de Estados Unidos de mandar a los deportados lo más lejos posible de la frontera.

La labor de Cartwright se ha vuelto indispensable para activistas y periodistas en los últimos meses, aunque comenzó a recopilar los datos de los vuelos de ICE desde finales del primer mandato de Trump. El sistema de control migratorio estadounidense es notoriamente opaco; a diferencia del sistema de justicia penal, el ICE no suele hacer públicos los nombres de las personas que detiene. Y, aunque revela periódicamente su actividad de vuelos en comunicados de prensa, lo hace de forma selectiva. Sin embargo, los aviones chárter que utiliza el ICE tienen números que aparecen en páginas de rastreo de vuelos, donde Cartwright puede seguirlos en tiempo real. “Creo que estas personas merecen la dignidad de que por lo menos alguien esté prestando atención a lo que les está sucediendo”, le dijo a la revista The Atlantic hace unos meses. Gracias a él, muchas más personas lo saben.

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