Educadoras de Madrid inician protestas por condiciones laborales precarias
El 17 de septiembre, la Plataforma Estatal de Escuelas Infantiles (PEEI) ha convocado concentraciones en todo el país para apoyar a las educadoras infantiles madrileñas, quienes llevan cinco meses en huelga. La protesta surge por la precariedad laboral que enfrentan y la demanda de cambios que aseguren un periodo de adaptación adecuado para los niños y sus familias.
Las educadoras exigen una pareja educativa en cada aula, un aumento salarial y una reducción en el número de bebés por profesional. Actualmente, una sola educadora se encarga de ocho bebés, 14 niños de uno a dos años y 20 de dos a tres, mientras que proponen que las nuevas ratios sean de cuatro, seis y ocho respectivamente.
La movilización en Madrid está programada para las 19:00 horas en la Puerta del Sol. Además, la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) y el sindicato CGT han organizado otra concentración el 16 de septiembre a las 9:00 horas ante la Casa de Correos, sede del Gobierno regional, donde su presencia se ha vuelto habitual.
Después de un receso en agosto, las educadoras han reanudado las protestas con una acampada en la Puerta del Sol, que concluyó el jueves. Su objetivo es continuar las movilizaciones hasta que el Gobierno regional se siente a negociar las condiciones laborales y salariales que merecen.
La PEEI ha denunciado la “falta de negociación, la dejadez y hostilidad” de la Consejería de Educación y del Ayuntamiento de Madrid, que han llevado a las familias y a la infancia a una situación de “maltrato y abandono”. También critican que el curso escolar comience en medio de una huelga indefinida.
“Después de cinco meses de huelga indefinida, le pedimos que abra la mesa de negociación y nos proponga alguna medida que no esté ya ejecutándose”, exigen en una carta dirigida a la presidenta Isabel Díaz Ayuso. “Las educadoras infantiles ya tenemos una formación y responsabilidad que hacen indigno que cobremos el salario mínimo interprofesional”, añaden.
Una parte crucial del conflicto radica en las nóminas de las educadoras, que actualmente perciben el salario mínimo interprofesional. La mayoría de los centros funcionan bajo gestión indirecta, donde la administración cede el servicio a empresas privadas a través de concursos públicos.
Sandra Rodríguez, portavoz de Enseñanza Privada de UGT Servicios Públicos Madrid, explica que las nuevas tablas del convenio sectorial aprobado en 2025 solo se aplican con un nuevo pliego de licitación. En la capital, el Ayuntamiento no ha impedido que las empresas extiendan los contratos.
Las adjudicatarias pueden solicitar una prórroga de dos años, el máximo permitido, al finalizar un contrato de cuatro años. Según Rodríguez, el Ayuntamiento ha comunicado al sindicato que prorrogará los contratos de toda su red de escuelas infantiles, lo que mantiene congelados los sueldos y representa una pérdida de casi 200 euros al mes para las trabajadoras.
Con el aumento del salario mínimo, los complementos se han visto absorbidos, lo que ha llevado a que el salario base apenas pase de 1.210 euros a 1.221 euros. En contraste, el nuevo convenio lo situaría por encima de 1.400 euros. Las educadoras piden que no se prolonguen más licitaciones y que los próximos pliegos incluyan las subidas salariales sin depender de decisiones empresariales.
Las trabajadoras también demandan una reducción de las ratios por aula: cuatro menores de cero a un año, seis de uno a dos y ocho de dos a tres. Consideran que la proporción actual compromete la seguridad de los niños y supera las recomendaciones europeas. Además, reclaman la implantación de la pareja educativa, medida que el Ministerio de Educación ya está considerando en la modificación del Real Decreto 132/2010. Sin embargo, esta reforma aún está pendiente de aprobación por parte del Gobierno, lo que deja a las educadoras madrileñas centradas en sus demandas salariales.
