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Deslizamiento en mina del Cauca deja cuatro muertos y desata controversia

Una tragedia minera en Timbiquí, Cauca, cobró la vida de cuatro trabajadores. La comunidad exige atención a la minería artesanal, vital para su subsistencia, mientras se enfrenta a la criminalización de su actividad.

La tragedia volvió a golpear a las comunidades mineras de Colombia. El miércoles 30 de septiembre de 2026, un deslizamiento en una mina del Cauca dejó cuatro trabajadores atrapados varios metros bajo tierra, sin posibilidad de rescate. La fatalidad se desató en un socavón del sector de Pisares, en la zona alta del río Saija, municipio de Timbiquí, donde la búsqueda de los cuerpos se ha visto obstaculizada por las condiciones del terreno y la inseguridad en la región.

Alrededor de las 4:20 de la tarde, el deslizamiento sorprendió a un grupo de hombres que se dedicaban a la minería artesanal, una fuente de ingresos crucial para muchas familias en el Pacífico colombiano, especialmente en el Chocó. A pesar de los esfuerzos de la comunidad por remover el material, la gravedad del incidente ha hecho que las autoridades aún no puedan acceder al área para realizar labores de rescate.

Los líderes comunitarios han confirmado la muerte de los trabajadores, afirmando que "están muertos, eso es una realidad". Ahora, el objetivo es identificar a las víctimas y recuperar los cuerpos, tarea que se realiza con cautela y bajo la responsabilidad de campesinos de la región. La comunidad espera que, tras el rescate, se investiguen las circunstancias que llevaron al deslizamiento.

La minería artesanal, aunque vital para la subsistencia de muchas familias, es vista como una actividad de alto riesgo por la falta de equipos especializados. Gizette Mosquera, líder social y defensora de esta práctica en Chocó, instó a las autoridades a diferenciar entre las organizaciones criminales y las familias que dependen de la minería para sobrevivir. "La minería de subsistencia es la que viene de generación en generación", destacó Mosquera, diferenciándola de la minería ilegal que financia el crimen organizado.

La destrucción de maquinaria durante operativos contra grupos armados ha generado un debate sobre la efectividad de tales acciones. Mosquera enfatizó la necesidad de coordinar esfuerzos entre el Gobierno y las entidades estatales para evitar que la respuesta se limite a la quema de equipos, señalando que la minería de subsistencia no depende de maquinaria pesada.

En este contexto, la congresista Astrid Sánchez Montes Meoca ha presentado un proyecto de ley para que la maquinaria incautada no sea destruida y pueda ser utilizada para el desarrollo regional. Sin embargo, Mosquera enfatizó que la solución a la problemática de la minería en la región va más allá de la maquinaria: "La gente necesita su sustento", afirmó, recordando que tanto la minería ilegal como la artesanal son respuestas a la necesidad de sobrevivir en un entorno hostil.

El desafío de la minería ilegal y la presencia de grupos armados en el Cauca es una responsabilidad que el Estado debe atender. La líder social advirtió que la persecución de la ilegalidad debe considerar las condiciones económicas de quienes trabajan en estas zonas. "Al final lo que necesitan las personas es comer y subsistir", concluyó Mosquera, un recordatorio de la realidad que enfrentan las comunidades mineras en Colombia.

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