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Descubren un sistema de fallas activo de más de 250 kilómetros en la Antártida

Un equipo internacional identificó un sistema de fallas activo que se extiende por más de 250 kilómetros en la Antártida. La estructura se encuentra en una zona considerada geológicamente inactiva desde hace millones de años, cerca de las islas Shetland del Sur. Los investigadores observaron cambios en el relieve submarino y una nueva etapa de actividad tectónica en la región

Un equipo internacional liderado por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona descubrió un sistema de fallas en la Antártida que, hasta ahora, era desconocido y que ha reactivado una zona tectónica considerada inactiva durante millones de años, informó EFE.

El sistema de fallas activo se extiende por más de 250 kilómetros entre las islas Elefante y Rey Jorge, al oeste de la península Antártica, de acuerdo con una investigación publicada en la revista científica Geology.

Durante décadas, los científicos consideraron que el margen pacífico de las islas Shetland del Sur había quedado geológicamente inactivo después de que desapareciera la subducción en esa región.

Sin embargo, los datos recopilados durante la investigación muestran que el área está siendo afectada por un sistema de fallas activo que no había sido identificado previamente.

Los investigadores relacionan esta reactivación con la propagación hacia el oeste de la South Scotia Ridge, uno de los límites de placas más activos de la Antártida.

Según el estudio, la deformación vinculada a esta estructura se estaría desplazando hacia una zona que hasta ahora era considerada estable, dando lugar a una nueva etapa de actividad tectónica en un antiguo margen de subducción.

“Lo más sorprendente es que estamos observando cómo la Tierra puede volver a activar estructuras que parecían ‘apagadas’ desde hace millones de años”, señalaron los autores de la investigación.

Además de identificar nuevas fallas activas, el estudio permitió comprobar que esta actividad está transformando de manera significativa el paisaje submarino de la región.

Entre los cambios detectados se encuentran la formación de cuencas tectónicas, la reorganización de cañones submarinos y la deformación de sedimentos depositados después de la etapa de subducción. También se identificó la presencia de volcanes de fango activos.

Los datos indican además que la actividad tectónica está dividiendo sectores de la plataforma continental en distintos bloques, cuyos movimientos se producen de manera diferencial.

Nuevas pistas sobre la geología antártica

Para los investigadores, estos hallazgos permiten explicar algunos patrones geológicos y geodésicos detectados anteriormente en la zona y cuya causa permanecía sin determinar.

Ricardo León, investigador del IGME-CSIC, destacó que las observaciones contribuyen a comprender mejor los procesos geológicos que tienen lugar en esta región y sus posibles implicaciones fuera del contexto antártico.

Roger Urgeles, del ICM-CSIC, señaló que el estudio constituye una de las primeras demostraciones geofísicas directas de un fenómeno que hasta ahora solo había sido planteado en otras regiones del planeta.

El trabajo también abre nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos mediante los cuales la deformación puede transferirse entre diferentes placas tectónicas.

La investigación se desarrolló a partir de datos recopilados por el proyecto ICEFLAME, impulsado por el IGME-CSIC y el ICM-CSIC para estudiar procesos geológicos de la Antártida, incluido el impacto del retroceso de los glaciares y la relación entre estos procesos y las emisiones submarinas de metano en el margen continental.

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