Ortega anuncia fin de elecciones en Nicaragua, anuncia apoyo a Maduro y reta a Trump
El presidente nicaragüense Daniel Ortega afirmó que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones que puedan permitir el acceso de la oposición al Gobierno y adelantó que impulsará nuevas leyes para bloquear cualquier intento opositor de alcanzar el poder.
Durante un acto en Managua por el 47 aniversario de la revolución sandinista, Ortega aseguró ante sus seguidores que los comicios no serán utilizados para provocar un cambio político en el país.
Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, declaró.
El mandatario también defendió la actuación de las fuerzas de seguridad durante las protestas de 2018, calificando los hechos como una lucha contra un supuesto intento de golpe de Estado. Las manifestaciones, que dejaron decenas de muertos y desencadenaron una fuerte crisis política, fueron señaladas por organismos internacionales como una respuesta represiva del Estado contra opositores y ciudadanos.
Ortega, quien gobierna Nicaragua desde 2007, aseguró que trabajará junto a la Asamblea Nacional y organizaciones afines para crear leyes que impidan el regreso de sus adversarios políticos. El líder sandinista acusó a opositores exiliados de buscar recuperar el poder con apoyo extranjero.
Las declaraciones de Ortega ocurren meses después de una reforma constitucional impulsada por su Gobierno en febrero de 2025, que modificó la estructura del Estado y fortaleció el control del Ejecutivo encabezado por Ortega y su esposa Rosario Murillo.
La reforma creó la figura de “copresidenta” para Murillo, amplió el período presidencial de cinco a seis años y eliminó la independencia formal de otros órganos del Estado al establecer una coordinación directa del Ejecutivo sobre ellos.
Durante su discurso, Ortega también reafirmó su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela y lanzó críticas contra Estados Unidos, en particular contra la administración del presidente Donald Trump.
El líder sandinista defendió a sus aliados regionales y cuestionó las acciones de Washington contra gobiernos considerados cercanos al llamado bloque bolivariano.
Sus declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre Nicaragua y Estados Unidos, luego de años de sanciones y cuestionamientos internacionales por las políticas del gobierno de Ortega.
El anuncio abre un nuevo capítulo en la crisis política de Nicaragua y aumenta la presión internacional sobre un gobierno acusado por sus críticos de restringir las libertades democráticas y cerrar las vías de alternancia en el poder.
