Cuba acusa a EE. UU. de buscar un “estallido social” con su política de presión
El Gobierno de Cuba acusó este viernes a Estados Unidos de intentar “provocar” un “estallido social” mediante su política de máxima presión y las sanciones aplicadas contra la isla.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que las medidas de Washington buscan reducir la capacidad del Estado para garantizar bienes y servicios básicos y, con ello, generar malestar entre la población y propiciar un cambio del orden constitucional.
Rodríguez sostuvo que Estados Unidos ha identificado y sancionado las principales fuentes de ingresos externos de la economía cubana, especialmente mediante medidas dirigidas al sistema bancario y financiero.
Cuba cuestiona las sanciones
El canciller aseguró que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense (OFAC) y otras agencias han impuesto 24 multas a entidades financieras, aseguradoras, empresas de viajes, compañías tecnológicas y firmas logísticas de terceros países, por un monto superior a 4.014 millones de dólares, bajo acusaciones de violar las restricciones estadounidenses contra Cuba.
Entre las medidas mencionadas por Rodríguez figura la prohibición, desde 2020, de que Fincimex y American International Services (AIS) procesen remesas hacia la isla.
También señaló las sanciones contra el Banco Financiero Internacional, vigentes desde 2021, así como nuevas medidas contra instituciones financieras vinculadas al conglomerado militar Gaesa.
El funcionario cubano también criticó las decisiones de Washington relacionadas con la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países considerados patrocinadores del terrorismo.
Crisis económica y energética
Las acusaciones se producen mientras Cuba atraviesa una de sus peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas.
Según el reporte, la economía cubana acumuló una contracción de 15 % entre 2020 y 2025, mientras que estimaciones independientes proyectan una nueva caída durante este año.
Los problemas de generación eléctrica han provocado apagones prolongados que afectan el transporte, los hospitales, las telecomunicaciones y el funcionamiento de bancos y oficinas estatales.
La escasez de electricidad también ha golpeado a la industria y ha contribuido al incremento de los precios de alimentos y medicamentos, especialmente en los mercados informales.
En distintas localidades se han registrado además protestas pacíficas, cacerolazos y quemas de basura, protagonizados por ciudadanos que reclaman electricidad, agua y otros servicios básicos. Algunas de estas manifestaciones han terminado con intervención policial.
En este contexto, el Gobierno cubano atribuye buena parte de las dificultades a las sanciones estadounidenses, mientras que el deterioro de las condiciones económicas y sociales continúa alimentando el descontento dentro de la isla.
