Colombia cierra el gobierno de Petro entre avances sociales, reformas incompletas y fuertes controversias
Gustavo Petro concluyó este jueves su mandato presidencial tras cuatro años en los que lideró el primer gobierno de izquierda en la historia reciente de Colombia, con un balance marcado por avances sociales, reformas parciales y constantes enfrentamientos políticos.
El mandatario llegó al poder en 2022 con la promesa de impulsar un "gobierno del cambio", respaldado por una amplia movilización social y con el compromiso de transformar el modelo político y económico del país.
Durante su administración, Colombia registró mejoras en indicadores como el desempleo y la pobreza, además de ampliar la representación de sectores históricamente excluidos en el Ejecutivo, con mayor presencia de mujeres, indígenas y afrodescendientes en altos cargos.
Sin embargo, varias de sus principales promesas quedaron inconclusas. Mientras la reforma laboral fue aprobada, la pensional permanece bajo revisión judicial y la reforma al sistema de salud no logró el respaldo del Congreso.
La política de "paz total", uno de los principales ejes del Gobierno, tampoco alcanzó los resultados esperados frente a los grupos armados ilegales, mientras persistieron los problemas de violencia y narcotráfico.
El mandato también estuvo marcado por choques con las altas cortes, la oposición y diversos sectores políticos, además de escándalos de corrupción que involucraron a funcionarios y personas cercanas al Ejecutivo.
En política exterior, Petro restableció las relaciones diplomáticas con Venezuela, aunque los resultados económicos fueron limitados. Asimismo, mantuvo episodios de tensión con Estados Unidos antes de normalizar parcialmente los vínculos.
Con el fin de su mandato, Colombia inicia una nueva etapa política tras una administración que amplió la participación de nuevos sectores en el poder, pero que deja un legado dividido entre avances sociales, reformas inconclusas y una fuerte polarización política.
