Bombardeos en Ormuz mantienen a 6.000 marineros atrapados
Seis meses después del inicio de la guerra en Oriente Medio, el estrecho de Ormuz continúa operando muy por debajo de sus niveles habituales, mientras unos 6.000 marineros permanecen varados y cientos de embarcaciones enfrentan dificultades para transitar por una de las principales rutas marítimas para el comercio mundial de petróleo y gas.
El estrecho se convirtió en uno de los principales focos del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, iniciado el 28 de febrero. Antes del cierre impuesto por Teherán, cerca de 20% de las exportaciones mundiales de petróleo y gas atravesaban esta vía marítima.
Los Guardianes de la Revolución iraníes también advirtieron sobre una "zona de peligro" de unos 1.400 kilómetros cuadrados ante la posible presencia de minas, lo que incrementó los riesgos para las embarcaciones comerciales.
Tras el cierre del estrecho el 1 de marzo, el tránsito marítimo se redujo a unos 10 cruces diarios, frente a un promedio de 95 registrados en febrero, según un análisis de la AFP basado en datos de Kpler, agencia especializada en monitoreo de embarcaciones.
La firma de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán en junio permitió una recuperación parcial de la actividad, con alrededor de 36 tránsitos diarios. Sin embargo, el flujo volvió a disminuir después de la reanudación de las hostilidades el 8 de julio y promedió apenas 15 cruces diarios entre esa fecha y el 22 de agosto.
La inseguridad también ha afectado directamente a las tripulaciones. La Organización Marítima Internacional (OMI) contabilizó 68 incidentes contra barcos comerciales en las inmediaciones de Ormuz, equivalentes a un ataque cada 2,6 días.
Como consecuencia de estos hechos, al menos 20 marineros o trabajadores portuarios murieron, 35 resultaron heridos y uno permanece desaparecido, de acuerdo con los registros de la OMI.
La navegación también cambió de manera significativa. Antes del conflicto, los buques utilizaban principalmente un corredor situado en el centro del estrecho, establecido por la OMI. Actualmente, existen dos rutas diferenciadas: una al norte, próxima a la costa iraní y autorizada por Teherán, y otra al sur, entre la costa de Omán y áreas donde existe riesgo de minas.
Durante el período de relativa calma comprendido entre el 17 de junio y el 7 de julio, alrededor de nueve barcos diarios utilizaron la ruta iraní y ocho la vía omaní. El resto empleó corredores no identificados o el tradicional paso establecido por la OMI.
La situación cambió tras el fin de la tregua. Desde el 8 de julio, dos tercios de los tránsitos han sido clasificados como "oscuros" o de ubicación desconocida, frente a menos de 1% antes de la guerra, según Kpler.
Estos movimientos corresponden a embarcaciones cuya posición o recorrido no puede determinarse con precisión debido a transpondedores apagados, interferencias en las señales o falta de imágenes satelitales.
El impacto también se refleja en las tripulaciones. Unos 6.000 marineros y alrededor de 500 barcos continúan varados en el Golfo desde el comienzo del conflicto, informó la OMI a la AFP.
La organización indicó que mantiene conversaciones para establecer una ruta marítima segura que permita reanudar el tránsito, aunque advirtió que cualquier acuerdo dependerá de una eventual "desescalada en la región".
En junio, la OMI había puesto en marcha una iniciativa para evacuar a más de 11.000 marineros que se encontraban varados en el Golfo. Sin embargo, el operativo fue suspendido después de que un navío fuera atacado.
