Bombardeo en Catatumbo: ofensiva militar contra disidencias de las Farc
En la madrugada del domingo 11 de octubre, el Ejército Nacional de Colombia ejecutó un bombardeo dirigido al Frente 33 de las disidencias de las Farc, vinculado al grupo liderado por Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá, en la conflictiva región del Catatumbo, Norte de Santander. Esta acción se inscribe dentro de la estrategia del presidente Abelardo de la Espriella por recuperar el control de territorios considerados de riesgo.
La operación, que se llevó a cabo alrededor de la 1:00 a.m., representa el cuarto ataque aéreo ordenado durante la administración de De la Espriella y el segundo en esta zona limítrofe con Venezuela. Tras el bombardeo, las unidades militares ingresaron al área para evaluar los daños en la estructura armada, aunque los resultados aún no se han consolidado. Sin embargo, medios como El Tiempo reportan un saldo preliminar de tres combatientes muertos y la incautación de material de guerra.
Este ataque se produce en un contexto de intensa confrontación entre el Ejército de Liberación Nacional (Eln) y el Frente 33, desencadenada en enero de 2025 por el control territorial en el Catatumbo. Esta lucha ha desplazado a más de 120.000 personas, confinado a miles y causado al menos 115 muertes. Las disidencias han recurrido incluso a drones con explosivos, poniendo en riesgo a la población civil.
Casi un mes antes del bombardeo, el Juzgado 34 de Familia de Bogotá levantó una tutela que había detenido estos ataques en áreas donde pudieran estar presentes menores reclutados. La decisión obligó a las fuerzas militares a aplicar estándares más estrictos de precaución ante la posible presencia de niños, niñas o adolescentes en los objetivos.
El bombardeo contra el Frente 33 marca el segundo ataque en el Catatumbo bajo la actual administración; el primero se realizó el 10 de agosto contra el Eln. Además, dos ataques aéreos previos se llevaron a cabo en el departamento de Guaviare, dirigidos a disidencias bajo el mando de Calarcá y de alias Iván Mordisco.
Seis días antes de esta operación, el Gobierno nacional presentó la Fuerza de Tarea Conjunta Urano, compuesta por 1.200 militares, con el objetivo de combatir organizaciones armadas, narcotráfico y el hurto de hidrocarburos. Durante el acto, De la Espriella reafirmó su compromiso de mantener acciones ofensivas contra estas estructuras.
Las autoridades aún no han proporcionado un balance oficial de la operación ni han confirmado la identidad de los fallecidos. El resultado final dependerá de la verificación de las tropas que ingresaron al área objetivo.
El 5 de agosto, el Gobierno había informado sobre la captura de alias Lobo y alias Samanta, supuestos integrantes de la estructura 36 de las disidencias, en una operación conjunta que involucró a múltiples cuerpos de seguridad. Lobo, señalado como cabecilla de comisión, era uno de los más buscados en Antioquia, con una recompensa de hasta $100 millones por información que permitiera su captura.
Las autoridades lo investigan por múltiples delitos, incluidos extorsión y homicidio, y se le atribuye el desplazamiento de 2.300 personas de 23 veredas en Briceño en octubre de 2025. Por su parte, Samanta, compañera sentimental de Lobo, es investigada por coordinar cobros extorsivos en el norte antioqueño y tiene una orden judicial por delitos similares.
La situación en el Catatumbo sigue siendo crítica, y la respuesta militar del gobierno plantea interrogantes sobre su efectividad y el costo humano de estas operaciones.
