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Ataque a Yendri Velásquez y Luis Peche en Bogotá reaviva el miedo entre los exiliados venezolanos

Peche, quien fue apuntado a la cabeza, reaccionó instintivamente saltando hacia el jardín del edificio, donde se cubrió detrás de unas materas para protegerse. Durante el ataque, logró escuchar los gritos de su compañero, Yendri Velásquez, pidiendo auxilio. A pesar de las graves lesiones, ambos sobrevivieron al ataque y se encuentran recuperándose en una clínica de Bogotá

El reciente atentado contra los exiliados venezolanos Yendri Velásquez y Luis Peche en Bogotá ha generado gran alarma entre los cientos de venezolanos perseguidos por el régimen de Nicolás Maduro que se han refugiado en Colombia. El ataque ocurrió el lunes cuando ambos activistas, que habían sido figuras clave en la oposición y la defensa de los derechos humanos en Venezuela, fueron sorprendidos a tiros por tres sicarios mientras salían de su residencia en el norte de la capital colombiana, recoge El País.

Peche, quien fue apuntado a la cabeza, reaccionó instintivamente saltando hacia el jardín del edificio, donde se cubrió detrás de unas materas para protegerse. Desde ese momento, escuchó más de una veintena de disparos y, al mirarse, se dio cuenta de que estaba empapado en sangre. Durante el ataque, logró escuchar los gritos de su compañero, Yendri Velásquez, pidiendo auxilio. Según informes de organizaciones de derechos humanos, Peche recibió seis disparos, de los cuales uno rozó su abdomen, mientras que los otros impactaron en sus piernas. Por su parte, Velásquez fue alcanzado por al menos ocho balas, que le impactaron en la cadera, el brazo, el hombro, la rodilla, la vejiga y el estómago. Debido a la gravedad de sus heridas, Velásquez ha tenido que someterse a dos operaciones quirúrgicas.

A pesar de las graves lesiones, ambos sobrevivieron al ataque y se encuentran recuperándose en una clínica de Bogotá. Peche, visiblemente afectado pero firme, compartió un mensaje en sus redes sociales tras el incidente, señalando que tanto él como Velásquez estaban afortunadamente vivos para contar lo sucedido, y reiteró que no se dejarían intimidar. "No nos detendremos", añadió en su publicación, agradeciendo los mensajes de apoyo que recibieron de parte de sus seguidores.

El ataque ha sembrado el pánico entre otros exiliados venezolanos en Colombia, muchos de los cuales han llegado tras las elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela. Según cifras de la Alcaldía de Bogotá, cerca de 500 personas han sido identificadas como perseguidos políticos en la ciudad, y muchos de ellos han reportado haber sido víctimas de vigilancia y amenazas, incluyendo vehículos que los siguen, personas que toman fotos y llamadas de extorsión.

El presidente Gustavo Petro, quien ha intentado mantener una relación diplomática con el gobierno venezolano, no condenó explícitamente el atentado, pero prometió reforzar las medidas de protección para los activistas de derechos humanos en Colombia. En contraste, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, se distanció de Petro y expresó el compromiso de su administración en proteger a los exiliados venezolanos, asegurando que la ciudad continuará respaldando a quienes huyen de la persecución política.

Este ataque resalta la creciente violencia transnacional contra los defensores de los derechos humanos venezolanos y pone de relieve la vulnerabilidad de los exiliados, quienes ahora enfrentan un nuevo nivel de amenaza en su intento por escapar de la represión en su país. La sensación de inseguridad es palpable entre los exiliados, muchos de los cuales ya enfrentaban una situación de desconfianza hacia el gobierno colombiano, y temen que el atentado sea solo un primer paso de una campaña más amplia para silenciar la denuncia internacional contra el gobierno de Maduro.

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