Acuerdo de paz con Irán avanza mientras Trump aumenta presión diplomática sobre Israel
El proceso de acercamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán entró en una fase decisiva este martes, con la definición de la fecha y el lugar para la firma de un memorando de entendimiento que marcaría el inicio formal de un camino hacia un acuerdo de paz definitivo.
De acuerdo con fuentes vinculadas a la negociación, el protocolo será rubricado este viernes en el resort suizo de Bürgenstock, en un acto que dará paso a un periodo de conversaciones bilaterales con una duración estimada de 60 días para alcanzar un pacto final entre Washington y Teherán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó durante la cumbre del G7 en Évian que considera “factible” que el proceso se cumpla dentro del plazo previsto, destacando que ambas partes han mostrado disposición para avanzar en las negociaciones.
El mandatario subrayó que el contenido del acuerdo incluye el compromiso de Irán de no desarrollar armas nucleares, así como disposiciones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz para garantizar la libre circulación marítima en la región.
Sin embargo, el texto completo del memorando aún no ha sido divulgado oficialmente, mientras se espera que las partes lo presenten públicamente una vez concluida su firma.
En paralelo al avance diplomático con Irán, Trump ha incrementado sus críticas hacia el gobierno de Israel, especialmente en relación con su actuación en el conflicto en el Líbano y las recientes operaciones militares en la región.
El presidente estadounidense cuestionó algunas acciones israelíes, aunque mantuvo que su relación con el primer ministro Benjamín Netanyahu sigue siendo “fantástica”, en un contexto de tensiones crecientes dentro del tablero geopolítico de Oriente Medio.
Los líderes del G7 han respaldado la necesidad de avanzar hacia una desescalada regional, así como la conformación de mecanismos internacionales que permitan estabilizar las zonas de conflicto y garantizar la seguridad energética global.
El acuerdo entre Washington y Teherán es visto por organismos internacionales como un posible punto de inflexión en la crisis energética y geopolítica derivada de los enfrentamientos en la región, mientras continúan las gestiones para consolidar un alto nivel de estabilidad en el área.
