Abaten a miembro del Clan del Golfo y detienen a tres en Colombia
El 13 de septiembre se convirtió en un recordatorio perturbador de la violencia que asola Colombia. En Antioquia, una operación militar logró rescatar a siete personas secuestradas por el Clan del Golfo, mientras que otros episodios de confrontación se desarrollaban en Cauca y Valle del Cauca, donde los enfrentamientos entre la fuerza pública y grupos armados se intensificaron.
La intervención en Caucasia fue anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella, quien destacó que seis de los rescatados eran inicialmente considerados menores de edad. En su mensaje, enfatizó: “Este es el resultado que más importa: seis menores fueron apartados de las garras de una organización criminal”, subrayando la gravedad de la situación en la que se encontraban estos jóvenes.
Sin embargo, en un giro inesperado, el mandatario tuvo que rectificar horas después. A través de sus redes sociales, De la Espriella aclaró que las seis personas rescatadas eran en realidad adultos. “Aclaración importante: las seis personas recuperadas no son menores, son adultos que estaban secuestrados”, escribió, dejando entrever la confusión que rodeó el operativo.
El resultado de la operación fue mixto: un miembro del Clan del Golfo fue abatido y tres más fueron capturados, uno de ellos herido. Además, las autoridades confiscaron cuatro armas largas y una corta. En medio de este caos, el presidente insistió en la necesidad de que la fuerza pública actúe con firmeza contra las estructuras armadas, especialmente aquellas vinculadas al narcotráfico.
La jornada de violencia no terminó en Antioquia. En Timbiquí, Cauca, el patrullero José Ahumada Mendoza, de 28 años y cinco años en la Policía, fue asesinado dentro de una estación. Recibió tres disparos alrededor de la 1:30 a.m. El ministro del Interior, Rodrigo Lara, prometió que “este crimen no quedará impune”, reafirmando el compromiso del gobierno con la justicia.
En otro rincón del Cauca, se reportaron enfrentamientos entre la disidencia Dagoberto Ramos y hombres del Ejército de Liberación Nacional (ELN). El combate, que se extendió por aproximadamente una hora y media, provocó el confinamiento de varias familias en la zona, evidenciando el impacto del conflicto en la población civil.
La violencia también se hizo presente en Valle del Cauca, donde un ataque contra una patrulla de la Policía en Palmira dejó al conductor ileso. Hombres en motocicleta lanzaron una granada de fragmentación contra el vehículo, intensificando la preocupación por la seguridad pública.
Los hechos del 13 de septiembre son un recordatorio de la complejidad y la persistencia de la violencia en Colombia. ¿Hasta cuándo permanecerá el país atrapado en este ciclo de sangre y miedo?
