La Met Gala enfrenta su edición más polémica por la llegada de nuevos patrocinadores
La Met Gala de 2026, centrada en la exposición “Costume Art”, ha despertado una polémica que trasciende los diseños de la alfombra roja. En un clima de creciente tensión por la desigualdad económica, el evento se enfrenta a un escrutinio público sin precedentes en su historia reciente.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha marcado una distancia clara al anunciar que no asistirá a la cita. Su decisión responde a una agenda política enfocada en la asequibilidad de la ciudad, alejándose de un encuentro que hoy se percibe como un símbolo de exclusión.
La controversia se ha intensificado debido a la identidad de los benefactores principales de este año. Jeff Bezos y su esposa, Lauren Sánchez Bezos, presiden honoríficamente una noche que muchos ciudadanos consideran financiada por un capital éticamente cuestionable.
Diversos grupos activistas han inundado las calles de Manhattan con carteles que instan al boicot. Las críticas se centran en las acusaciones de explotación laboral que pesan sobre Amazon, vinculando el lujo del museo con la realidad de los trabajadores del comercio electrónico.
A pesar del ruido externo, la gala sigue siendo el motor financiero indispensable del Instituto del Traje. El año pasado, el evento logró recaudar la impresionante cifra de 31 millones de dólares, superando ampliamente a otras instituciones culturales de gran prestigio.
Este presupuesto no es solo para el espectáculo, sino que sostiene una colección de más de 33,000 objetos históricos. Gracias a estos fondos, el museo puede adquirir nuevas prendas y accesorios que documentan la evolución de la vestimenta a través de siete siglos.
Asimismo, el dinero financia la biblioteca de referencia del instituto, un tesoro académico con más de 1,500 archivos de diseñadores. Estos documentos permiten a investigadores de todo el mundo estudiar la historia de la moda desde el siglo XVI hasta la actualidad.
La gala también hace posible el funcionamiento del laboratorio de conservación y las modernas áreas de almacenamiento. Sin esta inyección de capital privado, el mantenimiento de espacios como el Centro del Traje Anna Wintour sería prácticamente inviable para el museo.
Mientras figuras como Beyoncé y Nicole Kidman ejercen como anfitrionas, el debate sobre el origen del dinero permanece abierto. La Met Gala de 2026 camina así sobre una delgada línea entre la preservación del arte y la responsabilidad social corporativa.
