Jafar Panahi, el cineasta iraní condenado a más de cinco años de prisión
Una sombra se cierne sobre el cine iraní. El aclamado director, guionista y productor Jafar Panahi, conocido por su valiente crítica al régimen, ha sido condenado a más de cinco años de prisión por un tribunal en Teherán, según informó su abogado, Mostafa Nili. La sentencia, que incluye la confiscación de sus propiedades, se dictó en ausencia del cineasta.
La agencia de noticias ISNA reportó que el Tribunal Revolucionario de Teherán no especificó los cargos que llevaron a esta drástica decisión, lo que añade un velo de incertidumbre a la situación de Panahi. "La corte también le prohibió el uso de redes sociales y viajar por un periodo de dos años", detalló Nili, quien se enteró de la condena al visitar la oficina de ejecución de sentencias de la fiscalía de cultura y medios.
La situación de Panahi se ha vuelto más compleja. Según su abogado, el cineasta había regresado a Irán durante el conflicto entre Israel y Estados Unidos que comenzó el 28 de febrero, pero no está claro si ha permanecido en su país natal. Nili también reveló que Panahi enfrenta tres casos pendientes en la justicia, uno de los cuales resultó en la negativa de una apelación en junio por una sentencia de un año por "propaganda" contra el régimen.
A sus 66 años, Panahi sigue siendo un referente del cine crítico. El año pasado, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes por su película "Un simple accidente", un filme que aborda la venganza de exreos contra un hombre que creen fue su carcelero. Desde su debut con "El globo blanco" en 1995, ha cosechado numerosos premios, pero su trayectoria ha estado marcada por la represión.
En 2010, Panahi fue condenado a 20 años de prohibición para realizar películas y salir del país tras manifestar su apoyo a las protestas antigubernamentales. En 2022, fue arrestado durante una protesta de cineastas y liberado siete meses después, pero su libertad ha sido siempre precaria.
La condena a Panahi no solo refleja su situación personal, sino que también es un síntoma de la creciente represión cultural en Irán, donde la libertad de expresión se encuentra bajo constante amenaza.
