Carlos Vives celebra su regreso a Chile en el Festival Bamba
Carlos Vives regresa a Chile con su energía característica, listo para encabezar la primera edición del Festival Bamba en el Parque O’Higgins, programado para el 24 y 25 de octubre. Su actuación, que tendrá lugar el domingo 25 entre las 22:00 y 23:30 horas, promete ser un espectáculo vibrante que reflejará su nueva propuesta musical.
En medio de una gira internacional que lo ha llevado desde Canadá hasta diversas ciudades de Estados Unidos y Latinoamérica, Vives se detiene a conversar con The Clinic sobre su espectáculo y su reciente álbum El último disco, además de una esperada colaboración con Juan Luis Guerra. “Lo fundamental va a estar en el escenario”, adelanta, subrayando que, a pesar de las limitaciones del formato festival, buscará conservar la esencia de su propuesta artística.
El colombiano describe su show como un “viaje hacia el interior y hacia la identidad”, un llamado a celebrar la diversidad cultural de la música en español. “Es un viaje hacia nuestra identidad, de cantar en español, de la diversidad de todo lo que somos”, explica con entusiasmo.
Sin embargo, su gira no ha estado exenta de desafíos. El reciente terremoto que azotó Colombia provocó la reprogramación de varios conciertos, afectando a ciudades donde tenía presentaciones programadas. Ante esta emergencia, Vives y otros artistas decidieron modificar sus agendas para ayudar a las comunidades afectadas. “Esto cambió la agenda de todos los colombianos”, reflexiona, revelando que su estudio se convirtió temporalmente en un centro de acopio para alimentos y medicinas.
El álbum El último disco es un proyecto ambicioso que se lanzará en dos volúmenes. Su título, que originalmente surgió de una canción de desamor, ha evolucionado para representar una búsqueda más profunda en la música. “Si ya no se graba música como antes, hablar del perdón, de los hijos que dejan el nido, este es el último disco”, sostiene Vives, quien ha optado por mezclar técnicas analógicas y digitales en su producción.
La colaboración con Guerra, que se concreta en la canción “Buscando el mar”, refleja su deseo de conectar las raíces musicales de América Latina. “Escoger el camino de la música que escogí me llevó a descubrir que mi álbum familiar estaba incompleto”, confiesa, aludiendo a los lazos entre el vallenato y los ritmos dominicanos.
Vives también expresa preocupación por la homogeneización cultural que puede provocar la industria musical, pero reconoce un cambio en las nuevas generaciones que valoran más sus raíces. “Son tiempos de unas generaciones que han venido también cambiando un poco eso”, señala, defendiendo la importancia de preservar las particularidades culturales.
El mestizaje latinoamericano, con sus influencias europeas, indígenas y afro, es un tema recurrente en su discurso. “Es nuestro mestizaje, que es lo que tenemos que celebrar todos los días”, afirma, conectando esta idea con el festival que se avecina. “Veo estos festivales, como el Bamba, como una celebración de todo lo que somos”, añade con orgullo.
Este regreso a Chile coincide con un año significativo para Vives, ya que en 2026 se cumplirán 30 años desde su primera participación en el Festival de Viña del Mar. Recuerda cómo, antes de pisar ese escenario, lo veía como espectador a través de la televisión. “Lo que siempre representó el Festival de Viña para nosotros, los hispanoamericanos”, rememora, aludiendo a la conexión cultural que ha forjado a lo largo de su carrera.
Su relación con Chile ha sido constante y enriquecedora. “Siempre había un espacio para nosotros allí, y lo hemos agradecido”, menciona, mientras reflexiona sobre la importancia de cada regreso. “Cada vez que vamos creemos que es la última vez”, concluye, reafirmando su compromiso con el público chileno y la música que lo ha llevado a lo más alto.
