¿Trump atornilla a Delcy?
El tutelaje de Washington sobre Miraflores es pragmatismo del puro. Venezuela ha sido un laboratorio para este nuevo enfoque de intervención distante de un despliegue militar en suelo nacional.
Solo ha bastado extraer quirúrgicamente a un hombre y el resto del régimen se plegó a los mandatos de Donald Trump.
La jugada político-militar de precisión le ha salido prácticamente perfecta para los intereses de su administración, eso está claro y, además, ya está dando resultados.
Pero algo inquieta a los venezolanos aunque saben que el régimen está dirigido a control remoto. ¿Por qué Trump estaría atornillando a Delcy Rodríguez?
No es que hayan pasado unos 70 días y siga allí publicitada como la “desmanteladora” del régimen, es que no lo ha desmontado en absoluto.
El aparato represor sigue activo y operativo, así lo ha reconfirmado la mismísima ONU con sus misión de observadores.
Mantienen presos políticos, los órganos de persecución son los mismos, los grupos paraestatales y colectivos aliados de la violencia están vivos y con su actividad.
Pero no solo eso, el Estado como tal mantiene su naturaleza de régimen con los mismos rostros y, pareciera, que con el mismo poder.
Y aquí va esta apreciación:
El régimen hace apertura sin oposición para el oxígeno económico con el control de EEUU, pero mantiene sus instrumentos legales e institucionales para apretar a la sociedad civil.
Allí, en ese contexto, podrían estar ocurriendo dos cosas:
1. Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez han negociado ganar tiempo manteniendo esa cuota de poder para garantizar a un mediano o largo plazo el desmontaje del régimen.
2. O sencillamente para Trump reconoce que aún le falta a la etapa de estabilización para construir una transición sólida
¿Acaso con el reconocimiento de Delcy Rodríguez como presidenta legítima temporal no termina de desconocer las elecciones del 28 de julio de 2024, las mismas por las que desconoció a Maduro y el régimen?
¿Por qué ordena Trump a María Corina Machado que no regrese a Venezuela puesto que no es el momento?
El Secretario de Estado Marco Rubio ha manifestado que habrá elecciones libres en Venezuela, el poderoso senador republicano Rick Scott decía hace horas que en un año el proceso electoral libre se concretaría en Venezuela, pero Delcy Rodríguez gana tiempo y gana terreno aunque tenga en su horizonte un final de gestión anunciado.
Es necesario entender que el ritmo de la política en la Venezuela de hoy no responde a las ansiedades, sino más bien al frío cálculo para alcanzar el desmantelamiento definitivo de la estructura del régimen y allanar el camino a una reinstitucionalización real y soportada en un andamiaje duradero de contrapesos.
La corredera electoral tendrá su momento, un momento donde no existe el menor peligro de que vulneren el inicio de un proceso democratizador.
No obstante, la sociedad civil comienza a despertar, hay protestas por salarios dignos y por libertades que están encendiendo las calles y que eran impensables antes del 3 de enero cuando extrajeron a Maduro. La gente comienza hacerse preguntas y a presionar.
Cada día que pasa el régimen vivo y ahora legitimado, con sus mismos rostros, los venezolanos fruncen el ceño, extrañados y dudosos de lo que ocurre detrás.
Pero hay que mantener el pulso de acero para no adelantarse, sino más bien para, en este periodo de estabilización, garantizar el desmembramiento innegociable del régimen, la reordenación y cohesión de la sociedad civil y los motores privados y el diseño del plan país que comenzará a regir llegado el momento de la transición definitiva.
La necesidad de democratización solo puede partir de un lugar, y ese lugar es todos y cada uno de los venezolanos como conjunto, organizados, coherentes y constructores de una nueva sociedad sin caudillos ni salvadores, ni ansiosos, sino como un tejido de acuerdos civiles para el futuro de las generaciones.
Carlos Alaimo
Presidente-editor
