El diario plural del Zulia

Editorial | Zulianidad: la identidad que intentaron apagar

La zulianidad es hoy una etiqueta roída, aunque en un pasado reciente el concepto fuese una identidad sólida y sin pretensiones de ser una marca exitosa, pero pasajera.

Se trató de un sentir por dar valor a lo propio de una región singular, desde la riqueza petrolera hasta su tejido social que entrelazó a hombres y mujeres que crearon, instauraron y expandieron conocimientos en variados ámbitos como la economía, la universidad, la empresa, las artes, la cultura y el deporte, y claro, la política.

Esa tensión dinámica por transformar la tierra en productos para toda Venezuela, en metabolizar el conocimiento de las ciencias de la ingeniería para convertirse en polo petrolero mundial, o en elevar una universidad pública a los estándares más altos de la región, hablan del temple de una sociedad que quería empujar al desarrollo, con todos los males que tuviera, siempre hubo faros civiles que representaron esa búsqueda.

Pero tras 27 años de castigo por un centralismo voraz y una élite caudillista provinciana rendida a Miraflores, el espíritu de la zulianidad pasó de ser una pulsión creadora a un estado de supervivencia saturado de corrupción y de pérdida de valores.

Los diseñadores del nuevo centralismo hipertrofiado e inoculado por las fuerzas del narco, dieron paso a un Zulia despojado de competencias, de asfixia política, económica y social y de agresiones y sometimiento de la universidad libre.

Aquellos gobernadores que vendían la zulianidad como valor identitario no eran más que sicarios de la región disfrazados. Hoy ya han quedado al descubierto.

Tanto fue el daño que incluso representantes de la iglesia católica zuliana, siempre contestaria, optaron por doblegar su fe ante el ateísmo comunista solo por encontrar migajas. Los que compraron esas voluntades hoy están, uno muerto y otro preso en Nueva York.

Hoy se abren ventanas para un cambio aún difuso, pero todo indica que será un cambio hacia la democracia.

Y allí, y solo entonces cuando se labren esos nuevos caminos que también construyen los zulianos, la región tendrá el reto de rescatar su empuje como el motor de Venezuela, peleando por el retorno de sus competencias, por la dignidad de todo un pueblo que se ha ganado como la tierra responsable de tantas y tantas riquezas de nuestro país.

Carlos Alaimo
Presidente -Editor

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