Editorial | Los banqueros venezolanos no van al Paraíso V
¿Por qué hablamos de los banqueros venezolanos y no de los del mundo?
Es porque en Venezuela, con excepción de dos grupos importantes, el resto tienen dudosas actuaciones en su procedencia.
La responsabilidad de la banca nacional no solo recae en las cúpulas de dueños del dinero que manejan las entidades, sino también de un sistema financiero, articulado y avalado por el Gobierno que ha permitido castigar al ciudadano común.
Se entiende que la banca y otras modalidades de entidades del sistema económico son instrumentos de movilidad de promover la iniciativa privada, impulsar el emprendimiento, crear bienes y servicios por la vía de tener a una sociedad de empresarios desde el modelo familiar, hasta pequeñas y medianas empresas.
Es la mejor manera de bajar el peso de la nómina del Estado, así como crear riquezas y democratizar la economía.
En Versión Final estamos dedicando una serie de editoriales para deshuesar un tema que ha pasado por alto en medio de las urgencias diarias del país, un tema que preocupa y que termina siendo factor de atraso.
Ahí tenemos hoy copando titulares del mundo el fraude a 2 mil 400 ahorristas en Curazao de Víctor Vargas Irausquin, del Banco Occidental de Descuento (BOD). Los coletazos llegan incluso a su aristócrata familia política española, los Borbón.
Ya no hay créditos para la gente, para las familias.
Pueden leer esta historia para ponerse en contexto [Créditos Bancarios en Venezuela: limitados, en bajas cantidades y exclusivos para un sector comercial]
En los comienzos de la democracia, por allá por 1958… ¿quién no se benefició de esa banca con rostro humano que existía en Venezuela?
Cualquier recién graduado universitario, podía acceder a créditos para diversos fines, más formación, equipamiento del hogar, vehículos, emprendimiento.
En caso de adquisición de viviendas se aseguraba un crédito hasta por 30 años. En el mundo la regla sigue hoy vigente. En Venezuela hasta la Ley de Política Hipotecaria está hoy engavetada.
¿Dónde quedó esa banca que hasta los años del 1990 funcionó así?
¿Quién no recibió un apalancamiento tan solo por estar en una nómina sea del sector público o privado?
Este tema debe estar en la palestra pública, debe formar parte de los temas políticos.
Sin una economía sana no podrá haber salud financiera ni personal ni familiar ni empresarial y esto es parte de la desgracia y vida indigna que hoy se vive en Venezuela.
Más de 980 mil millones de dólares se “evaporaron”, se “esfumaron” del tesoro nacional y la pregunta es:
¿Cuál fue el vehículo que permitió que esto pasara?
La respuesta está en los banqueros que, en complicidad con los políticos que instrumentaron medidas tristemente famosas como los bonos, el Régimen Cambiario Diferencial (Recadi), Cadivi y otras herramientas para adquirir dólares “baratos”, hicieron enriquecer desproporcionadamente a un grupo económico y empobrecieron a millones de familias venezolanas.
Por ello responsablemente afirmamos que los banqueros venezolanos no van al paraíso.
Carlos Alaimo
Presidente-Editor
