Editorial: La Iglesia Católica y el poder político en el mundo
La Iglesia católica es religión y política. Influyó en imperios antiguos y también influye en los modernos.
Es un Estado en el sentido más amplio, y el núcleo más importante de la Fe en occidente.
Su mensaje es pastoral, en la creencia cristiana, y paralelamente es una diplomacia muy poderosa respetada en gran parte del mundo.
No obstante, hay escenarios en los que se ha replegado de su rol político, dígase ya por estrategia o por debates internos que la han llevado a concentrar todas sus fuerzas, como la discusión sobre géneros, corrupción interna, pederastia.
Pero ¿acaso ese poder moral no hay que cuidarlo, protegerlo y cultivarlo?
Por ello, desde esta casa editorial queremos plantear una línea de debate necesaria en el ámbito nacional y local de la Iglesia mayoritariamente representativa de los venezolanos.
Y es que hay corrientes de sacerdotes que hoy están inclinados ideológicamente y son polivalentes al Gobierno nacional.
Más aún, podemos afirmar responsablemente que estamos convencidos de que están pidiendo y aceptando recursos de la administración de Maduro.
¿Qué aprendieron en sus estudios en el seminario?
Los capítulos de la lucha del marxismo-leninismo en contra de la Iglesia y sus líderes, las muertes de obispos y curas víctimas de tales modelos,
¿No los estudiaron acaso?
El cristianismo no comulga con la destrucción representada en la lucha de clases, y el pensamiento único marxista-leninista, la herencia cubana inoculada en las venas del sistema político venezolano.
Por lo tanto, resulta incongruente la apertura a financiamientos oscuros provenientes de un Gobierno que se ha dicho abiertamente inclinado a los valores de Marx, diametralmente opuestos a la doctrina social y al humanismo cristiano de la Iglesia. Chávez, en vida, se atrevió a decir que Cristo había sido el primer socialista de la historia. La Iglesia, inteligentemente, respondió ante aquella pretensión manipuladora.
La administración política instaurada en Miraflores, réplica de La Habana, señalada internacionalmente por violaciones de DDHH, emplea el miedo y fractura la democracia.
Hoy hay más de mil presos políticos, y otros miles viven perseguidos.
Entonces, ¿cómo entender, incluso dentro de una clara crisis financiera, que la Iglesia acepte fondos del Gobierno?
Y más aún, ¿cómo comprender que esos fondos que se han prometido desde Miraflores sean para instituciones educativas y de comunicación, núcleos filosóficos y de debate de la Iglesia zuliana?
Es la discusión del momento. La pugna por el control de la Rectoría de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica), Niños Cantores del Zulia y el Canal 11.
Rescatamos para la discusión las líneas del propio Papa León XIV sobre la escuela y la Universidad necesaria:
“Son lugares donde las preguntas no se silencian y la duda no se prohíbe sino que se acompaña”.
“El objetivo es aprender a afrontar los problemas, que siempre son diferentes; la educación no es solo transmisión de contenidos, sino aprendizaje de virtudes”.
Ahora mismo es cuando es necesario que las autoridades del clero convoquen a sus mejores ciudadanos, fieles, trabajadores por la labor de la fe, y aquellos que defienden sus valores más puros para seleccionar entre ellos los relevos que urgen hoy.
En el Zulia hay talentos y tan solo hay que revisar el inventario humano existente en la región, en el país y en el exterior cumpliendo misiones o formándose para serle útiles a la institución religiosa en el momento que esta lo necesite.
Es la obligación de los laicos opinar y apoyar a la Iglesia del Zulia que hoy está siendo tentada por aquellos que han venido inculcando santerías, manifestaciones antagónicas al amor y al servicio de Dios y de la fe mayor de Venezuela.
Carlos Alaimo
Presidente- Editor
