El diario plural del Zulia

Editorial: De la política de 1958 a la de 2026

Que gran diferencia los hombres de la talla de Betancourt, Leoni, Caldera y Jóvito Villalba al concebir un proyecto de democratización de una nación que solo conocía dictaduras y guerras civiles.

Es triste analizar los hechos históricos de una nación como la nuestra que fue ejemplo de grandeza y espíritu solidario de libertad y democracia.

Desde Simón Bolívar al liberar a cinco naciones hasta en la época de la Cuarta República al apoyar instaurar modelos democráticos en países que solo conocían dictaduras en Latinoamérica, especialmente en el periodo de Luis Herrera Campins, cuando Arístides Calvani fue líder de la Democracia Cristiana en América, siempre coherente y valiente en impulsar un continente libre de populismo y autoritarismos.

Que gran diferencia los hombres de la talla de Betancourt, Leoni, Caldera y Jóvito Villalba al concebir un proyecto de democratización de una nación que solo conocía dictaduras y guerras civiles.

Que grande fueron al desprenderse de egos y beneficios personales y partidista para hacer posible construir un proyecto modernizador basado en el acuerdo social y que ha resultado ser mal defendido por los actores políticos de hoy.

La ignorancia en esas cabezas que no pudieron defender aquellos pactos no les permitió reconocer que la democracia es perfectible.

Se dispararon pasiones contra ese proyecto de nación que, incluso con Carlos Andrés Pérez, avanzaba con la Ley de Descentralización y elecciones directas de gobernadores entre otros.

Pero pudo más la miseria humana, egoísmos e intereses económicos y políticos. Hoy todos conocen a sus protagonistas.

El Pacto de Punto Fijo cumplió su objetivo: Democratizó al país, sembró el amor por la libertad y justicia social. Pero su avance se detuvo cuando se despertó el hambre y la miseria humana de los dueños de medios y de los grandes capitales.

Esta es la herencia que tenemos hoy y estamos pagando los venezolanos. Más de 9 millones han tenido que emigrar.

Es urgente que la ciudadanía asuma un compromiso ético con la Venezuela de hoy, que entre un liderazgo mediocre y corrupto la llevaron a la destrucción.

Por ello el ciudadano común, que se manifestó por un cambio en la figura de María Corina Machado, apoyándole y dotándole de un liderazgo indiscutible poco visto en la historia Venezolana, debe estar igualmente claro con los seudo opositores que hicieron comparsa con el chavismo-castrismo-madurismo y solo velaron por sus intereses particulares.

Venezuela está clara en esta realidad. En 1958 se dio el Pacto de Punto Fijo, con partidos de verdad y líderes impregnados de pueblo. Hoy el país carece de partidos reales, con “sabor a pueblo” y líderes con verdadera formación ética y de servicio.

La señora María Corina Machado debe revisar un modelo unitario que agrupe a los hombres y mujeres que quieren escribir la historia futura del país.

¡Venezuela tiene con que!

Carlos Alaimo
Presidente-Editor

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