Karius redime sus errores de la final de Champiosn como héroe del ascenso del Schalke 04
El ruido de Kiev no se apagó nunca del todo. A Loris Karius lo señalaron por aquella final de Champions de 2018 ante el Real Madrid, dos errores que le costaron el título al Liverpool y le persiguieron durante años. Desde ahí, la caída fue larga. Entre 2020 y 2024 apenas sumó cinco partidos oficiales: cuatro con el Unión Berlín y uno con el Newcastle.
El frenazo fue aún mayor en 2024. Se quedó seis meses sin equipo y el retiro apareció como una opción real. “Tenía dudas sobre mi rendimiento, porque hay cosas que uno no puede cambiar. Por supuesto que dudaba de si tendría otra oportunidad de jugar a este nivel, de si volvería a funcionar”, llegó a reconocer el propio guardameta, citado por Marca.
Entonces apareció el Schalke 04. Enero de 2025. Un fichaje sin ruido, casi a contracorriente. Llegó como suplente y terminó adueñándose de la portería. Volvió a sentirse futbolista. Volvió a disfrutar del balón. Y el equipo, que venía de años duros tras su descenso en 2023, encontró un sostén inesperado.
El ascenso se abrochó en casa, con un 1-0 al Fortuna Düsseldorf que desató la locura en Gelsenkirchen. El Schalke ya es equipo de Bundesliga y nadie puede alcanzarle. El gol de Karaman al cuarto de hora marcó el camino. El resto lo sostuvo Karius, como tantas veces esta temporada, apareciendo cuando más quemaba el partido.
Ha sido su curso. A los 32 años, firmó 12 porterías a cero, el mejor registro del campeonato. Paró penaltis, sostuvo ventajas cortas y transmitió una seguridad que hacía tiempo no se le veía. A su lado, el peso de Edin Dzeko y el impulso colectivo terminaron de redondear el regreso.
El giro también se explica fuera del campo. En los años más oscuros apareció Diletta Leotta. La presentadora italiana, hoy su esposa embarazada y madre de sus hijos, fue apoyo constante en el peor momento. En una de sus publicaciones, escribió: “Tus victorias no solo aparecen en el campo, sino también en el corazón, por la forma en que luchas, por la forma en que te levantas y regresas. Estamos orgullosos de ti, ahora y todos los días. Tus fans más grandes están aquí. Te amamos, Papi”.
Karius nunca dejó de creer del todo. “Estaba bastante seguro de que podía conseguir el resultado, pero la pregunta principal era si tendría otra oportunidad o no, si alguien volvería a confiar en mí”, admitió. El Schalke sí lo hizo. Y él respondió.
El pitido final en Gelsenkirchen le encontró abrazado a su gente, celebrando como quien vuelve a casa después de un viaje demasiado largo. La grada coreando su nombre, él señalándose el escudo. Y esa imagen, la de un portero que volvió a levantarse cuando parecía imposible, quedándose flotando en el aire de una noche que ya es parte de su historia.
