Los Mets de Carlos Mendoza caen ante Marlins y se despiden de los playoffs
Edward Cabrera lanzó cinco entradas en blanco y los Marlins de Miami, con la nómina más baja de las Grandes Ligas, eliminaron a los Mets de Nueva York de la contienda por los playoffs al vencerlos 4-0 este domingo en el último juego de la temporada regular.
Miami, que terminó con marca de 79-83, firmó una mejora notable de 17 victorias respecto al año anterior (62-100) y frustró las aspiraciones de unos Mets cuya nómina de $341 millones, la segunda más alta de las Mayores, según Spotrac, no fue suficiente para llevarlos a la postemporada.
La clave del encuentro llegó en la cuarta entrada, cuando los Marlins atacaron con cuatro carreras ante tres lanzadores diferentes. Brooks Raley permitió un sencillo tras un out, Ryne Stanek concedió dobles productores a Eric Wagaman y Brian Navarreto, y luego Tyler Rogers toleró un triple impulsor de Javier Sanoja y un sencillo productor de Xavier Edwards.
Esa explosión bastó para respaldar la sólida actuación de Cabrera, quien ponchó a siete, permitió solo dos hits y, aunque regaló cinco bases por bolas, logró mantener el cero en la pizarra.
Los Mets, que terminaron con récord de 83-79, sufrieron un desplome considerable tras haber estado 20 juegos por encima de .500 a mediados de junio. Para colmo, la derrota dolió aún más al saberse que, con la caída de los Rojos de Cincinnati ante los Cerveceros, una victoria de Nueva York les habría asegurado el último cupo de comodín de la Liga Nacional.
El momento más dramático del juego llegó en la parte alta del quinto. Cabrera llenó las bases con dos outs tras otorgar tres boletos. Pete Alonso, el cañonero de los Mets, conectó un cohete a 116 millas por hora hacia el jardín izquierdo en el primer pitcheo, pero allí estaba Javier Sanoja. El joven venezolano, de apenas 1.70 metros de estatura, se estiró al máximo y realizó una espectacular atrapada para poner fin a la amenaza.
Sanoja celebró con pasos altos y lanzó la pelota a las gradas en señal de júbilo. Alonso lo miró incrédulo, mientras Cabrera gritaba dentro de su guante, consciente de la magnitud del momento.
El partido concluyó de forma simbólica: Francisco Lindor bateó para doble play, poniendo punto final a una temporada decepcionante para los Mets y coronando una jornada de orgullo para unos Marlins que, con mucho menos, lograron mucho más.
