Semblanza | Fernando Chumaceiro: ejemplo a seguir para las nuevas generaciones
El legado de Fernando Chumaceiro florecerá cada vez que el comportamiento ciudadano se manifieste en cualquier rincón del Zulia y de toda Venezuela. Su fallecimiento, confirmado este martes en la red social Instagram por su hijo Andrés, deja un profundo vacío en la región: El próximo 12 de julio cumpliría 96 años.
Abogado y militante del partido socialcristiano Copei, Chumaceiro hizo historia como el primer alcalde de Maracaibo electo por el voto popular en 1989, cargo en el que consiguió ser reelecto para el periodo 1993-1996. Llegó a ser reconocido como el planificador de la ciudad del futuro.
Su gestión como alcalde dejó logros fundamentales como MetroMara, Polimaracaibo, la Red Maestra de Buses, la oficina de Catastro y el Terminal de Pasajeros. Sin dudas, fue el mejor alcalde que tuvo la capital zuliana. Su frase: “El mejor tesoro del Zulia son los zulianos”, quedó grabada en el tuétano de nuestro gentilicio.
Humanismo y Servicio fueron solo algunas de sus motivaciones. Otra de las ideas que conjuntan a la idea principal de su legado fue la de ser "útil, lo que lo llevó a ser abogado y profesor universitario para ‘devolver todo lo que ha recibido’. Su visión de la vida está marcada por la preocupación por ‘el otro" y el propósito de hacer un “esfuerzo por ser mejores con los demás”, resalta en una semblanza realizada por Manuel Boscán.
Su vida traza el perfil de un notable político y humanista venezolano. Subraya su inquebrantable vocación de servicio, su reconocida gestión pública y la ausencia de controversias en su carrera, cimentando su imagen como un modelo de integridad.
Su filosofía personal se centra en la trascendencia moral, la empatía hacia los demás, la lucha contra la pobreza como su mayor aflicción pública y la primacía de los valores familiares y cívicos”, resalta el texto que lo perfila como una figura ejemplar cuya influencia perdura, simbolizando el ideal del buen ciudadano.
Hablamos de un hombre de trato fácil, culto al hablar y agradable, con una honestidad tan inspiradora que motivó la creación de la ‘Orden de Convivencia Ciudadana ‘Fernando Chumaceiro’" en 2011.

Su huella en Corpozulia
Agustín Arteaga, periodista, en un sentido texto, recuerda que el 26 de febrero de 1970, Chumaceiro integró, como presidente, la primera Directiva de la Corporación de Desarrollo de la Región Zuliana, Corpozulia, creada por el Ejecutivo nacional el 26 de julio de 1969. Desempeñó dicho cargo por catorce años, durante las presidencias de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campíns.
Aunque con personalidad jurídica y patrimonio propio, Corpozulia surgió como instituto autónomo adscrito al Ministerio de Fomento, inicialmente, y tenía como objetivo fundamental impulsar el desarrollo económico, armónico e integral de la región zuliana, todo esto conforme a las normas y dentro del ámbito del Plan de la Nación.
Este gran logro para nuestro Estado surgió como iniciativa de un grupo de luchadores zulianos que censuraba la excesiva centralización del Estado nacional. Entre estos líderes zulianos podemos recordar a Fernando Chumaceiro, Omar León Salas y Humberto Belloso, quienes contaron con el apoyo mayoritario del Congreso Nacional y del presidente Rafael Caldera”, señala Arteaga.
Entre los proyectos iniciales que impulsó resaltan el puente sobre el río Limón, en el municipio Páez, hoy municipio Guajira; la construcción y operación del Parador Turístico de la Laguna de Sinamaica, Guajira; constitución y construcción de Astilleros del Zulia, C.A., el Frigorífico Industrial de Carnes de Perijá, Fricapeca; una pista de aterrizaje en las hermosas playas de Castilletes, en la Alta Guajira; el Centro de Desarrollo Vitícola, en el municipio Mara; la Estación Experimental Chama, en el Sur del Lago de Maracaibo, entre otros importantes proyectos de muchos beneficios para la economía zuliana.
Vocación de servicio público mas no político, demócrata cristiano mas no exclusivo de un sólo partido, inteligente y humilde de trato. Así era el primer alcalde que Maracaibo escogió en 1989 por voto directo, universal y secreto para que velara por su bienestar durante gran parte de la década de los noventa”, escribe el comunicador.
Sus inicios
Los estudiantes de mi tiempo eran contestatarios al perezjimenismo. Tanto así que en mi primer año, a mi izquierda se sentaba Douglas Bravo y a mi derecha Alfredo Maneiro, que luego se convirtieron en políticos y exguerrilleros. A mí no me interesaba la política, pero sí sentía que, por haber estudiado gratis en una universidad durante cinco años, sin que mis padres tuvieran que pagarme nada más allá de los libros que necesitaba, me creaba una deuda que deseaba abonar y eso me llevó al servicio público”, expresó en una entrevista realizada por Tendencias en 2024.
Su primer cargo fue de diputado al Congreso Nacional, tras ser animado por sus profesores a presentarse a elecciones bajo la tolda de Copei.
Estuve apenas un año porque mi esposa dio a luz dos veces y el sueldo no me alcanzaba para mantener a mi familia desde Caracas. Antes de regresarme pensé que no podía irme sin dejar algo tangible y promoví la creación de Corpozulia”.
Después de presidirla y además trabajar como concejal por seis años, el servicio público le propuso un nuevo reto: la Alcaldía de Maracaibo.
Traté de ser un alcalde para todos, no para un partido ni unas clases determinadas. Traté de dirigir una orquesta, primera vez que lo hacía y sin saber mucho de música, pero las cosas empezaron a lucir mucho más eficientes frente a la ciudadanía. Mi equipo y yo nos lanzamos a la calle a hacer lo que se había dejado de hacer durante mucho tiempo”, recuerda en la citada publicación.
La ciudad vio cambios en los noventa y uno de ellos fueron los “chuma buses”, la primera red de transporte con la que contó Maracaibo. “Eran autobuses Mercedez-Benz, cero kilómetros. Algunos concejales nos advirtieron que no debíamos aumentar las tarifas porque eso traería como consecuencia castigo en votos en las próximas elecciones, pero si no las aumentábamos los dueños de los autobuses no podían mejorar sus vehículos. A mí no me importaba no seguir siendo alcalde, mientras fuera por el bienestar común. El pasaje aumentó y la gente que, al principio se resistía, se dio cuenta en un tiempo muy corto que ahora tenían más rutas, que podían trasladarse cómodamente y que ya no tenían que tomar los carritos por puesto”.
Una década más tarde, su gestión dejó huellas y sobre todo una valiosa lección para futuros alcaldes de la ciudad: “El gobierno está para servir y no para ser servido”.
Desde Versión Final le rendimos homenaje a quien encarnó la honestidad sin maculas: En sus años como funcionario público jamás cambio su vehículo ni de casa. Ninguna lupa llena de cuestionamientos pudo posarse sobre su humanidad. ¿Podrán decir lo mismo quienes años después ocuparon los máximos cargos en la Alcaldía de Maracaibo y Corpozulia?

