El diario plural del Zulia

Resuelven la comida comprando “detallado”

En la acera está sentada Aracelis Bermúdez, vestida con manta wayuu. Vende desodorante y azúcar, tiene cinco bolsas, todas de diferentes tamaños. “La grande vale 1.700, la mediana cuesta 850, y la pequeña 300”, dio precios refiriéndose a la azúcar, que desde hace dos semanas vende frente a su casa, en Ciudad Lossada.

canastaversionfinalEn esta comunidad, ubicada al oeste de la ciudad, se venden todos los productos al costo que la persona lo busque. “Si quieres 100, o 500 bolívares de aceite te lo vendemos”, dijo con certeza el señor Aníbal Valbuena, bodeguero de la zona, o el “héroe” como lo llama la comunidad, pues es parte de los tienderos que decidió vender “detallado” para ayudar a las familias del barrio.

La bodega de Jorge Filiberto Montiel es un minimercado; desde harina, hasta aceite y jabón, todo está en bolsitas; unas cuestan 200, y ninguna pasa de los 500 bolívares. El aceite es lo que más buscan, sus tamaños y precios varían, dependiendo la necesidad del cliente. “Aquí llegan personas en carros nuevos también buscando, ellos sí tienen para llevarse mil bolívares o más, pero los de aquí no, por eso vendo hasta 100 bolívares de aceite”, insistió Montiel.

“En el mercado, una harina cuesta 190 bolívares; conseguirla es tarea difícil”, repitió el señor Jesús Molero. Lo apoyó Luis Espina, quien hace dos días visitó un mercado, entró rápido, le pareció extraño, había de todo, recordó, “pero caro. El aceite en dos mil bolívares, el papel higiénico en mil bolívares. Para llevarme los cinco artículos necesitaba 12 mil bolívares”, aseveró. Su salario diario es de 3 mil bolívares, no le alcanzaría, así lo intentara.

En la Circunvalación 3 las bodegas también ofrecen la “alternativa” a los clientes. En la zona se consiguen los granos, y hasta un pedazo de yuca lo venden en 150 bolívares.

“No nos quedó otra que vender según el bolsillo de la comunidad, porque nadie tiene mil bolívares para una harina, entonces les vendemos 300, o 500. Todo, todo lo vendemos así”, señaló Bernardo Castillo.

No son de aquí

Los bodegueros informaron que su mercancía viene de Colombia, en su mayoría, pues comprar aquí es imposible e inaccesible. Además, denunciaron que los bachaqueros no dejan nada en los mercados.

“Se llevan todo, y luego quieren vendernos a sobreprecio, no es rentable”, agregó Castillo.

Mientras decidía entre 300 bolívares de pasta o 500 bolívares de harina, la señora Glexys Paéz denunció que “no se puede comprar decentemente porque las tarjetas de alimentación tampoco están pasando”, comprar “detallado” es su pan de cada día, aun ni para una pieza dulce le alcance. En su casa solo tiene sal, expresó con disgusto.

Hasta 100 bolívares de sal vende Adaberlis Áñez en la bodeguita improvisada con la que alimenta a sus dos hijas, su nieta y su madre. La gente no se queja, al contrario, le agradece que con esa “medida” les ayuden a medio comer.

Lavaplatos, café, azúcar, y fideos es lo que más se llevan. La pasta sirve para hacerla sopa, eso le calma el hambre a varias familias de la comunidad de Lossada, al oeste de la ciudad.

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