“Necesito que mires a la cámara”: las dramáticas horas bajo escombros de Hernán Gil
Entonces, Hernán levantó lentamente la cabeza. Llevaba un tapabocas y uno de sus ojos tenía una lesión visible. La cámara, ubicada casi en vertical sobre el pequeño espacio donde permanecía atrapado, registró el momento en que volvió a establecer contacto con quienes intentaban abrir un camino seguro hasta él.
No hubo aplausos. Nadie interrumpió su trabajo. Confirmar que Hernán Gil seguía consciente es apenas un paso más dentro de una operación en la que cada movimiento debe calcularse con precisión.

Las imágenes fueron difundidas este miércoles por el equipo USAR de Bomberos de Chile, que lideraó el rescate junto con especialistas de distintos países. El video, de un minuto y dos segundos, ofrecía el registro más cercano del sobreviviente desde que comenzó el operativo que terminó unas horas más tarde con su rescate, la mañana de este jueves.
Después de mostrar a Hernán entre el polvo y los bloques de concreto, la cámara retrocedió por el estrecho acceso abierto entre los restos del edificio. Afuera, varios rescatistas chilenos siguieron la escena a través de un monitor mientras otro grupo removía piedras y tierra. El recorrido final reveló la dimensión del derrumbe y ayudó a entender por qué la extracción avanzaba con tanta lentitud.
El caso de Hernán Gil se convirtió en uno de los últimos grandes operativos de rescate activos en Venezuela, cuando el país cumple 8 días desde el terremoto que devastó parte de su territorio.
El bombero chileno Sebastián Mocarquer, integrante del equipo de las Naciones Unidas para la Evaluación y Coordinación de Desastres (UNDAC), explicó a EFE que alrededor de 3.000 rescatistas procedentes de 29 países siguen desplegados en las zonas afectadas.
Según indicó, los equipos internacionales lograron rescatar con vida a doce personas durante los últimos seis días, mientras las autoridades venezolanas sostienen que el total de sobrevivientes auxiliados asciende a 6.461.
Mocarquer recordó además que las posibilidades de encontrar personas con vida suelen concentrarse entre los cinco y los diez días posteriores a un desastre de estas características. Conforme esa ventana comienza a cerrarse, muchos contingentes internacionales inician el regreso a sus países y las operaciones evolucionan hacia la recuperación de víctimas fatales, una tarea que queda en manos de las autoridades locales.
