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Mister Manuel Alejandro y Panas Sin Límites organizan jornada en barrio Catatumbo

Más de 50 voluntarios participaron en la actividad, que incluyó la entrega de más de 500 juguetes, dinámicas recreativas y un momento cultural con la Yonna. El fundador de Panas Sin Límites, exprofesor universitario, abogado y politólogo, pidió sumar a la sociedad marabina, el sector universitario, ONG, gobierno y organizaciones de fe para ampliar el alcance de estas jornadas en favor de la humanidad

Una Navidad distinta se vivió en el barrio Catatumbo. La iniciativa “Amor en Navidad” reunió el esfuerzo de la Unidad Estudiantil 92, el trabajo de Panas Sin Límites y el liderazgo de Míster Manuel Alejandro para concretar una jornada social que dejó sonrisas, música y un mensaje claro: cuando la juventud se organiza, el impacto se siente.

El motor de esta edición fue la Unidad Estudiantil 92, integrada por estudiantes de Ciencias de la Salud, Medicina, Nutrición y Dietética, y Odontología, que lideró la movilización de voluntarios y el despliegue comunitario. Al frente del equipo estuvieron Eli Díaz, José Villalobos, Jerny Anciány y Dana Al Aysamy, quienes coordinaron una actividad que, más allá de los regalos, priorizó la cercanía y el respeto por la comunidad.

La jornada se realizó junto a la comunidad wayuu y contó con el acompañamiento de Ana Palacios, líder wayuu del barrio Catatumbo, cuyo rol fue clave para recibir a los voluntarios y asegurar que cada paso se diera desde el respeto cultural. Uno de los momentos más significativos fue la participación en la Yonna, danza tradicional wayuu, vivida como un gesto de identidad y conexión comunitaria.

En Catatumbo se entregaron más de 500 juguetes y participaron más de 50 voluntarios, en un día marcado por dinámicas recreativas, cantos y un ambiente familiar. Para los organizadores, el enfoque fue simple: que los niños se sintieran vistos, acompañados y celebrados.

Después de la jornada, Manuel Alejandro compartió un momento que lo marcó: contó que se reencontró con un niño wayuu con quien se había tomado una foto años atrás, y que lo conmovió profundamente volver a verlo en Catatumbo al repetir esa misma imagen, esta vez junto a uno de sus estudiantes, hoy estudiante de Medicina. “Es un niño especial, pero no por una condición, sino por su corazón y su espíritu”, comentó. También insistió en que su mayor motivación sigue siendo la misma: “Ver las sonrisas de los niños es lo que me mueve a crecer estas jornadas”.

En el centro de la articulación estuvo Míster Manuel Alejandro, fundador de Panas Sin Límites, organización con más de 8 años de trayectoria y un historial que incluye la entrega de más de 10.000 juguetes y más de 100.000 alimentos. Abogado y politólogo venezolano, exprofesor universitario y ex Míster Universo, ha sostenido durante años un trabajo comunitario constante, con énfasis en el pueblo Wayuu. La brújula de su trabajo es una filosofía: “repensar el futuro”, entendida como crear futuros viables para la próxima generación de jóvenes y líderes.

Desde el equipo organizador, Arturo Dupuy destacó el sentido del trabajo realizado: la actividad no se queda en una entrega puntual, sino que busca sostener una visión y estar presentes con la comunidad, sumando voluntades y construyendo continuidad.

La jornada contó además con el acompañamiento de El Camino a la Felicidad, organización enfocada en educación y formación en valores, y el apoyo de Cáritas, que contribuyó a fortalecer el alcance comunitario de la iniciativa.

Manuel Alejandro cerró con un llamado directo: “Los niños son el futuro. Si decides ayudarlos, hazlo con el corazón”. Y elevó la invitación a ampliar la articulación y el respaldo de la sociedad marabina, el sector universitario, las ONG, el gobierno y las organizaciones de fe y religión, para sumar esfuerzos “en pro de la humanidad” y hacer de “Amor en Navidad” una jornada cada vez más grande, más organizada y más constante.

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