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Marabinos luchan contra la turbidez del agua: “Sale como chocolate”

Ciudadanos aseguran que no pueden consumirla ni usarla para lavar ropa o cocinar. La compra de botellones se ha convertido en la principal alternativa para sobrevivir a la crisis. Los marabinos exigen soluciones urgentes y definitivas

En Maracaibo, abrir la llave se ha convertido en una lotería en la que casi siempre el premio es un chorro de agua turbia, con tonos que van del amarillo al marrón. Lo que antes era un recurso básico para cocinar, beber o lavar, hoy llega a los hogares en condiciones que los vecinos describen como color “chocolate”.

La situación, según las autoridades se originó tras un deslave en el embalse Tres Ríos, lo que mantiene a miles de familias comprando botellones, adaptando sus rutinas y aplicando métodos caseros para tratar el agua. Mientras tanto, la incertidumbre y la frustración crecen al mismo ritmo que los gastos.

Ante esto, un equipo de Versión Final recorrió las calles de Maracaibo para conocer de primera mano cómo enfrentan los ciudadanos la creciente turbidez del agua que llega a sus hogares. Las quejas son unánimes: el líquido vital en muchos sectores, llega tan sucio que resulta imposible consumirlo o siquiera lavar la ropa.

Parra, uno de los consultados, fue tajante: “Yo no estoy lavando porque la ropa que voy a lavar está más limpia que el agua que recojo. Sale como chocolate. Compro botellones aparte. Las autoridades dijeron que eso iba a cambiar, estamos esperando que eso suceda”.

Suleidy Martínez, residente de El Caujaro, asegura que el agua llega “demasiado sucia” y que su única alternativa es comprar botellones y usar pastillas para aclarar el agua almacenada en su tanque.

En Villa Varado, Rafael Almarcia también depende de la compra constante de agua.

Tenemos que estar comprando a cada ratico, porque siempre viene amarilla o, si no, chocolate”, expresó.

Antonio García explica que la crisis comenzó hace casi un mes, supuestamente tras un deslave en el embalse Tres Ríos.

En estos días anunciaron un paro para limpiar y hacer un saneamiento. Vamos a esperar. El agua que llega la usamos para la limpieza, pero para tomar, compramos botellones”, apuntó García.

Para otro de los cuestionados la situación es consecuencia directa de las lluvias y de la falta de capacidad para filtrar el agua y eliminar sólidos. Su solución: consumir únicamente agua filtrada comprada.

Pedro Ruiz se mostró indignado: “Esto es un desastre. El agua viene demasiado cochina. Antes llegaba poca, ahora viene así y apenas estamos empezando. Que tengan conciencia con el pueblo marabino, estamos viviendo una desesperación que no deberíamos pasar”.

En el sector Bicentenario del Libertador, una marabina comentó que deben esperar a que el agua almacenada “se asiente” antes de usarla, mientras que Katiuska Parra, de El Paraíso, afirma que solo la emplean para limpieza, ya que “llega tan marrón que no es posible tomarla” y además el servicio es poco frecuente.

Joseis Baudino resume el sentir general: “No se puede ni lavar la ropa clara, sale negra. Compramos botellones para beber y cocinar; lo demás, para el baño. Es un gasto que tenemos que hacer para poder consumir agua segura”.

La turbidez sumada a la intermitencia del suministro, obliga a los marabinos a invertir en agua potable y a modificar drásticamente sus hábitos. Mientras tanto, todos coinciden en que esperan acciones concretas para que el agua vuelva a ser un recurso confiable y no una carga diaria.

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