El diario plural del Zulia

Gualberto Mas y Rubí: “Una maestra gana más en un salón de belleza que en una escuela”

En conversación con Versión Final, el presidente del El Sindicato Unitario del Magisterio del Estado Zulia (Suma-Zulia) y Secretario General de la Federación Unitaria del Magisterio de Venezuela (Fetromagisterio) se refirió a la crisis salarial del gremio docente. “Un docente IV que tenga 12 años de servicio con 54 horas semanales, que trabaja en los liceos gana en realidad 504 bolívares, es decir, menos de un dólar mensual”, explica.

La crisis salarial que enfrenta el magisterio venezolano vuelve a poner en el centro del debate las condiciones económicas de los docentes. Gualberto Mas y Rubí, presidente del El Sindicato Unitario del Magisterio del Estado Zulia (Suma-Zulia) y Secretario General de la Federación Unitaria del Magisterio de Venezuela (Fetromagisterio) ofreció a Versión Final sus impresiones sobre el nuevo periodo escolar y los retos que enfrenta el Magisterio zuliano en la lucha de mejores condiciones salariales.

El dirigente sindical destacó que la pérdida del poder adquisitivo, la sustitución del salario por bonificaciones y el deterioro de los beneficios laborales se mantienen entre las principales preocupaciones del gremio.

-Hace unos días el ministro Héctor Rodríguez aseguró que el ingreso promedio de un docente en Venezuela era de 506 dólares… eso generó críticas. ¿Qué nos puede decir de esta declaración?

GM: Cuando el Ministro de Educación asegura y da esas cifras, me imaginó que quién le incorporó esa información y el instrumento que utilizó para dar esos datos se confundió entre dólares y bolívares. Yo quiero explicarlo brevemente: ‘Los docentes tienen un tabulador salarial o escalafón, es decir, tenemos una carrera y en esa carrera durante los años y los estudios usted va buscando una clasificación docente I, II, III,IV, V y VI. Eso implicaba desde años anteriores (porque desde 2022 no existe), que cuando usted tenía una categoría mayor, ganaba un dinero que era referencial para proveer estudios y la carrera. Hoy en día en Venezuela, el Ministro se confunde y habla de un docente, él dice que es la mayoría, cuando es la minoría.

Un docente IV que tenga 12 años de servicio con 54 horas semanales, que trabaja en los liceos gana en realidad 504 bolívares, es decir, menos de un dólar mensual. Ese es el salario del docente en Venezuela con 54 horas, más de 12 años de servicio. Ese mismo docente IV que trabaja en el preescolar o en una escuela primaria gana 373,94 bolívares. Ese es su salario, lo que le sirve para jubilarse. ¿Qué pasa en Venezuela? Que desde el año 2022 se sustituyeron los salarios por unos bonos. Esos bonos acaban con la meritocracia, porque el bono de ingreso mínimo lo recibe desde el que inicia en la educación hasta el que tiene una maestría o doctorado, lo que es equivalente a 200 dólares, 150 cada mes y 50 la última semana, esa es la remuneración que es igualitaria para todo el mundo. Es por eso que decimos que hay que rescatar el salario para rescatar la meritocracia en Venezuela.

¿Cuál entonces debería ser el ingreso real de un docente y cuánto necesita para cubrir sus gastos básicos?

GM: Nosotros estamos exigiendo la salarización de los ingresos, es decir, que se elimine primero un sistema que se llamó el sistema Onapre, en donde, a través de un memorándum, sustituyeron las comisiones colectivas, se suspendieron esas aplicaciones de las cláusulas remunerativas, y se aplanó o se achicó todo el salario. Si en Venezuela la realidad, no la forma, indica que el día a día hay una devaluación acompañada de una inflación, tiene que haber un salario que sea homologado a no menos de 700 u 800 dólares al mes, que equivale a tener un salario que se denomine antiinflacionario, porque debe ser el equivalente en dólares a esa cantidad. Es decir, yo no puedo ganar menos de esa cantidad porque no estoy cumpliendo ni siquiera con la canasta alimentaria básica en el país. Entonces, esa esa suerte de tener un salario que no tiene una protección de la moneda, sino que está a expensas de que el mismo Estado venezolano quincenalmente tenga que utilizar el mecanismo de conversión. Es decir, si son 200 dólares, aplican la tasa del BCV de ese día, pero ya el funcionario o el trabajador al día siguiente ya se le devaluó el ingreso que tuvo.

Por eso, eso se llama indexación salarial. Es decir, si no hay un bolívar estable, se tiene que pagar en bolívares, pero con una indexación que obliga al Estado venezolano a pagar en el momento la realidad de lo que cuesta el dólar con respecto al bolívar.

¿O sea, que ustedes están planteando que el salario sea indexado al dólar o al costo de la canasta?

GM: Exacto. Uno, que sea indexado al dólar y dos a la canasta familiar.

¿Cuánto ha perdido el salario de los maestros frente a la inflación y a la devaluación del bolívar durante este año?

GM: Hasta el 1 de mayo del año 2026, el aumento real que hubo el 1 de mayo, que fue anunciado con bombos y  platillos, fue de 50 dólares. Es decir, voy a aclararlo. Yo tenía un ingreso, porque ya el salario no lo tomamos en cuenta.

En Venezuela estamos tan graves en cuanto a la situación económica, que el salario, que debe ser la referencia de un país, ha sido sustituido por la palabra ingreso, que no tiene impacto ni en prestaciones sociales ni en vacaciones, ni en bonificación de fin de año, sino que el estado otorga una dádiva, un bono inventado por el propio estado en vacaciones o a final de año. El 1 de mayo del 2026, la pérdida adquisitiva del venezolano con relación a la realidad que estaba viviendo estaba en el orden de los 400 dólares, y se rescataron 50. Es decir, prácticamente menos de 2 dólares diarios. Porque ahorita, en este momento, es lo que percibe cualquier trabajador, y a eso quiero referirme: el problema educativo no se va a resolver con la calidad si no rescatamos la meritocracia. Toda la administración pública gana igual, el obrero, el empleado y el docente. ¿Por qué digo que gana igual? Porque todos ganan el bono, que era bono de guerra económica, de 200 dólares. Todos ganan 40 dólares, el equivalente a 40 dólares de una cestaticket. Entonces el maestro gana igual, y no es por subestimar al resto, pero si yo estudié, si yo me preparé, si tengo un posgrado, si tengo un doctorado, si tengo una especialidad, ¿por qué debo ganar lo mismo si yo tengo que preparar al futuro del país? En Venezuela viene ocurriendo eso desde el año 2022.

¿El magisterio contempla nuevas movilizaciones, concentraciones o paralizaciones si el Gobierno no responde a sus demandas?

GM: Sí. Nosotros tenemos para el 24 de septiembre, y mañana (martes 15 de septiembre) se va a discutir, por ejemplo, en el Zulia. Vamos a discutir no solamente con el magisterio. Yo creo que toda la administración pública tiene que salir a defender, en primer lugar, a nuestros pensionados y jubilados. Nosotros no podemos olvidarnos de ellos jamás.

Primero, porque un maestro jubilado, una maestra jubilada, conforma para un país la reserva moral de él. Entonces, si tú tienes a un a un maestro jubilado ganando o percibiendo menos de un dólar, y de ingreso, el equivalente a 178, ¿Cómo pretendemos nosotros olvidarnos de ellos? Igual que un pensionado que tiene de pensión 130 bolívares. Y el activo, en las mismas condiciones, ante un salario que no existe, nosotros acompañaremos un movimiento en todo el país que se está dando, que se está convocando para el 24 de septiembre.

Y mañana, una buena parte de los sindicatos del Zulia, nos vamos a reunir para establecer el sitio, la hora, con una referencia, el rescate del salario del país. El venezolano no ha sentido, si hubo un cambio en Venezuela el cuatro de enero, el de a pie, en el caso del Zulia, lo refiero, el caso del venezolano, no ha sentido un cambio porque en el Zulia nuestros apagones o nuestro racionamiento es de cuatro a cinco horas diarias. Como una maestra que este sin luz, sin electricidad desde las 12:00 de la noche hasta las 5 de la mañana, va a ir a una escuela a trabajar y encierra a un muchacho, que a lo mejor igual que ella, estaba sin electricidad en una casa igual que la otra. En el país no sentimos un cambio, porque la realidad es que en relación a los a los pueblos que son fronterizos, es que aquí la paridad cambiaria está muy lejana a esa paridad, sino que aquí lo que hay es un diferencial cambiario enorme, que trae consigo que en estas zonas muy fronterizas, o camina el peso o camina el dólar, y caminen otros cálculos que hacen o impactan más la inflación en el país.

Por ello, el veinticuatro de septiembre, vamos a coordinar en dónde va a ser en el Zulia, dónde va a ser en Maracaibo. Esperamos que los municipios se movilicen para procurar salarios dignos, pensiones dignas y jubilaciones mixtas.

¿Y qué diferencias puede existir en esta movilización  que sea diferente a las a las que ya se han hecho?

GM: Bueno, primero, nosotros creemos que en Venezuela los cambios no vienen solos. El país necesita, de nuevo, que nosotros, los dirigentes, que somos los primeros que tenemos que dar el ejemplo, tenemos que decir, vamos a salir a la calle, porque es la única manera que podemos garantizar que el gobierno entienda que no puede seguir corriendo esa arruga de cambiar el término salario por ingreso, cuando entonces estamos en las proximidades, como ya se comenta, en estar pagando porciones de bonificaciones de fin de año, por 800 bolívares, por 1000 bolívares, que equivalen a un dólar o menos de un dólar. Nosotros sabemos a qué estamos jugando, y estamos jugando no a al partidismo ni a lo político, estamos jugando con la agenda laboral y con una agenda sindical en procura de que la gente que menos tiene, que está en la administración pública, que está en los pensionados y que está en los jubilados, sienta que tiene el oriente y que únicamente se pueda prestar en Venezuela en procesos electorales sin haber resuelto lo más importante que tiene el venezolano, el ingreso económico.

¿Se tiene algún registro en el Zulia, de cuántos docentes han abandonado las aulas o han tenido que buscar otros trabajos para complementar sus ingresos? ¿Existe algún registro o tiene datos sobre eso?

GM: La estadística en Venezuela siempre ha sido sesgada. Por el oscurantismo en las cifras siempre se tiene que estar manejando uno con ciertos niveles de aproximaciones. Este, hoy en día, en Venezuela, para que entiendan muchos, la gente no se ha ido de las aulas para otro país, porque ya el el equivalente a irse de Venezuela, pues, el sufrimiento, lo que es la diáspora, pues, ha traído consigo situaciones muy fuertes. Pero por supuesto que sí ha emigrado el educador, ha emigrado la educadora. Es decir, una maestra que vaya a  trabajar, por ejemplo, en un salón de belleza, gana más que trabajando en una escuela.

Hoy en día, tenemos que decirlo así, con mucho dolor, mucha gente que trabaja de ayudantes de talleres, ya sea mecánica, refrigeración, gana más que un maestro que una maestra. Entonces, hoy, esa fuga de recursos humanos, que debe estar en el orden del 40%, porque no tenemos especialistas, porque tenemos obreras, caso, municipio, Almirante Padilla, trabajando como maestras. Es porque no hay gente dispuesta a trabajar por esas cantidades que hoy en día el Estado venezolano le paga al. Yo diría que el funcionario público más importante de un país es el educador, porque el educador te va a formar al ciudadano que a su vez se va a convertir en un profesional.

¿Y qué beneficios laborales se han perdido o deteriorado en los últimos años y cuáles están reclamando ustedes que se deberían recuperar?

GM: En lo social perdimos el Seguro de Hospitales, eso es por ejemplo, la maternidad, desde hace muchos años. El maestro tiene que correr a un instituto llamado Ipasme, en donde lamentablemente, por este concepto socialista de dar pases de cortesía a la población, se descuidaron los institutos, y prácticamente en esos institutos no hay aire acondicionado. Si el maestro va al instituto, se consigue con una serie de carencias, o si va al odontólogo, tiene que llevarle los guantes hasta no sé qué cosa, de sutura, de malgama, de todo. Si va para para una emergencia, no la hay, y si va para un hospital, se consigue como una receta que le dan para que busque todos los implementos. Eso es lo esencial en un país en donde, como Latinoamérica, Venezuela, teníamos una de los mejores, de las mejores protecciones sociales de Latinoamérica.

No tenemos en nuestro haber lo que significa un salario que estimule el estudio para para la educación. Es decir, no hay un salario que le permita un ingreso salarial a un profesional o a un estudiante que piense en estudiar para educación. Por ejemplo, hoy en Matemática o en Física, ahí mismo, en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad del Zulia, estudian 2 personas. Es decir, dos personas para para todo el Zulia, para que enseñe Matemática o Física.

Ahí tenemos que errar, porque vamos a ensayar con alguien que no es ni de Matemática ni de Física. Entonces, tenemos esa pérdida. Perdimos las discusiones en las comisiones colectivas, que son comisiones que son convenciones colectivas, acuerdos que van más allá de un simple sueldo básico, sino de primas salariales, primas por estudio, primas que contribuyen a fortalecer el salario como herramienta principal para que yo me enamore de mi carrera y me quede mi carrera.

En estos tiempos vemos ‘influencers’ sin formación que ganan muchísimo dinero y dejan mensajes dañinos para la sociedad, ¿Cuál es su reflexión al respecto?

GM: Al igual que la carrera docente, el periodismo, los profesionales de la comunicación han tenido esa suerte de, como en el país, de profesionales que no son bien remunerados. La proliferación, por decirle, por utilizar esa palabra, yo diría más bien, más de proliferación, el crecimiento en la información a través de redes sociales, ha traído como consecuencia que hay un mensaje intrínseco en la sociedad mundial, en donde, prácticamente, sin tener el conocimiento profesional de transmitir una noticia, sin tener el conocimiento profesional de establecer mensajes comunicacionales que tengan mucho contenido y de carácter positivo para la sociedad, se estableció una suerte de mecanismo en donde lo que yo hago en mi vida, lo divulgo, y a través de ese mecanismo de divulgar mi vida, yo me hago más famoso. Entonces, la sociedad, que no escapa Venezuela, está en, yo diría, en esa decadencia, en donde las redes sociales no solamente, hoy en día, se establecen palabras soeces. La comunicación, el pronunciamiento de las personas que están en ellas, distan mucho de lo que significa un mensaje, yo diría, positivo para una sociedad. Quizás hoy, y producto en Venezuela, en donde no hay un estímulo para el profesional, no hay un estímulo para el que estudie, el mensaje está intrínseco.

Mejor te vas por esa vía, ganas más dinero, no estudias, no eres profesional, y él es famoso. Imagínese a Venezuela en unos años próximos, si no logramos que la gente entienda que es mediante la educación en su formación como ciudadano que vamos a mejorar la Venezuela que todos soñamos y que creemos y estamos convencidos, va a llegar en los próximos años.

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