El diario plural del Zulia

Farmacias fabrican antibióticos ante la escasez

Los medicamentos pediátricos son los más solicitados. Unas 800 solicitudes al mes recibe el establecimiento “Solidaria del Sur”

La neumonía que sufría hace unos días Jesús González, de solo 7 años, ameritó la ingesta de antibióticos pediátricos como longacef, que permite controlar la infección a nivel pulmonar. Durante la búsqueda del medicamento, María González, su madre, había recorrido sin éxito varias farmacias de Maracaibo.

Desde hace más de seis meses el fármaco no llega, por ejemplo, al establecimiento Global; ubicada en el municipio San Francisco.

Tampoco se consigue el Cedax o el Cefadroxilo, que funcionarían para tratar el mismo padecimiento respiratorio. El escenario se repite también en varias farmacias de la capital zuliana. La medicina que con mayor facilidad se halla es la amoxicilina pediátrica; pero se encuentra bajo el nombre comercial de Amoxil; una suspensión importada que puede llegar a costar hasta 21 mil bolívares. Sin embargo, ese tratamiento no serviría para Jesús: es solo para afecciones como la amigdalitis.

En la cadena de Farmacias de Farmatodo tampoco se encuentra ni el Longacef, ni el Amoxil, ni el Amoxilan de 500 miligramos. El Fulgram también desapareció de los anaqueles.

Una solución

Ante la escasez de antibióticos para niños y adultos —que según la Federación Farmacéutica Venezolana es del 75%— algunas farmacias de Maracaibo y de San Francisco trabajan, desde hace meses, en la producción de medicinas pediátricas a partir de muestras obtenidas de las dosis para adultos.

Locatel, la farmacia Fleming y la misma Farmatodo de la urbanización Las Mercedes, son algunas de las que fabrican los antifebriles.

Según Elizabeth Salinas, farmaceuta con 25 años de experiencia, la Ley del Ejercicio de las Farmacias ha permitido desde siempre que el gremio produzca los antibióticos, entre otros medicamentos, solo tras la solicitud del paciente y con récipe en mano.

“No producimos en cantidades porque el objetivo no es el lucro. Solo se produce ante emergencias y por solicitudes cuando no se consiguen los antibióticos pediátricos”.

Las condiciones para generar el fármaco deben cuidarse. Únicamente los profesionales del área farmacéutica son quienes están capacitados para la elaboración, que debe hacerse en un ambiente aislado y limpio.

“Si antes se fabricó otro producto debe limpiarse bien el lugar porque no se debe correr el riesgo de contaminar las sustancias”, dice Salinas mientras utiliza una balanza electrónica profesional para medir la cantidad exacta de cada elemento de la fórmula magistral.

La farmaceuta con posgrado en Farmacia Comunitaria, indica que la cantidad necesaria de cada componente se señala en libros como “La Guía de Especialidades”; avalado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA sus siglas en inglés).

Para producir 60 mililitros de longacef pediátrico, una farmaceuta necesitaría cuatro tabletas de 400 miligramos de las pastillas para adultos; mientras que para obtener 30 mililitros de suspensión se requieren dos tabletas.

Solo existe un inconveniente: los antibióticos pediátricos se fabrican a partir de los fármacos para adultos. Quien no disponga de uno, no podría solicitar la medicina para niños. La especialista en toxicología indica que los frascos donde luego se almacenará el producto deben ser de color blanco o, en su defecto, color ámbar; esto con la finalidad de que la luz no descomponga el medicamento rápidamente.

“Hay una serie de pasos que se deben seguir, por eso solo lo pueden hacer los expertos”, reitera.

La Farmacia Solidaria del Sur, situada en San Francisco, fabrica antibióticos pediátricos desde hace un año. De acuerdo con lo planteado por trabajadores del lugar, cada mes reciben la solicitud de unas 800 personas que buscan el medicamento.

Precios se disparan

Durante los últimos meses ha incrementado el costo de los antibióticos para adultos.

Para enero del año en curso, el precio de la Amoxicilina en la farmacia Galué era de 8.500 bolívares. Actualmente, una caja de 20 pastillas se consigue en 24 mil bolívares en Unicentro, ubicado en el casco central de la ciudad.

Esos precios los ofrecen los vendedores informales, quienes venden hasta en 2 mil bolívares las pastillas detalladas.

“Eso no se consigue en todas las farmacias, mami; por eso el precio”dice, en tono despreocupado, una de las comerciantes. Quien pregunta se retira con un gesto de preocupación en su rostro.

En la Farmacia SAAS, que se encuentra a solo un paso del sitio, la medicina vale 26 mil, unos dos mil bolívares más que en Unicentro; mientras que en la Farmacia Venezuela, que también está cerca, el fármaco no llega desde hace tres meses.

Hay otros precios. Una caja de 16 pastillas de Sultamicilina de 750 miligramos vale en el centro 35 mil bolívares. Catorce pastillas de Fulgram para adultos, de 875 miligramos, valen 20 mil bolívares y las mismas 14 pastillas, pero de 500 miligramos, cuestan 12 mil.

Sin alternativas

La Ciprofloxacina de 500 miligramos, cuya caja contiene 10 pastillas, cuesta 15 mil bolívares, aun cuando el contenedor dice “Genven”; nombre de uno de los principales productores de medicamentos genéricos del país.

También en el Centro, las 20 pastillas de Cefadroxilo cuestan 48 mil bolívares y las seis pastillas de Azitromicina, entre 12 y 17 mil bolívares, si se corre con suerte.

El Unasyn se consigue en 40 mil bolívares. Lucimila Sánchez, de 81 años, lo necesita para afrontar la infección en los riñones que padece desde hace años. A pleno sol, hace una cola en la farmacia Fleming de Maracaibo para ver si consigue el fármaco.

Marco Silva está en búsqueda de Cefalotina en ampollas. Para el 6 del mes en curso está prevista la cesárea de su esposa y el medicamento le fue solicitado por los médicos.

El futuro padre visitó, sin resultados positivos, Inversiones 2000, Suplos y Maraplus. Espera conseguir el antibiótico antes de la fecha que le fue indicada.

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