Especialistas destacan que controlar el pánico puede marcar la diferencia para sobrevivir durante un terremoto
Mantener la calma durante un terremoto puede ser tan importante como conocer los protocolos de seguridad. Especialistas en gestión de riesgos y salud mental coinciden en que controlar el pánico permite tomar mejores decisiones en momentos críticos y aumenta las posibilidades de supervivencia.
A casi tres semanas de los terremotos que afectaron el centro-norte de Venezuela, expertos insisten en la necesidad de fortalecer la cultura de la prevención y la preparación ciudadana para enfrentar este tipo de emergencias.
De acuerdo con los especialistas, el miedo es una reacción natural cuando la vida está en peligro, pero el pánico puede llevar a actuar de manera impulsiva, aumentando el riesgo de sufrir lesiones o quedar expuesto a situaciones más peligrosas.
Entre las principales recomendaciones figura mantener la serenidad, identificar rápidamente las zonas seguras, seguir los protocolos establecidos y evitar decisiones precipitadas mientras ocurre el movimiento telúrico.
Asimismo, destacan la importancia de que las comunidades conozcan los riesgos propios del lugar donde viven, ya sea por la posibilidad de derrumbes, inundaciones o colapso de edificaciones, y participen en programas de capacitación ofrecidos por organismos como Protección Civil y los cuerpos de bomberos.
Los expertos también recomiendan fortalecer la preparación emocional mediante herramientas de manejo del estrés y la ansiedad, ya que la inteligencia emocional puede ser determinante al momento de enfrentar una situación de alto riesgo.
Más allá de la emergencia inmediata, los profesionales alertan sobre las secuelas psicológicas que dejan los desastres naturales. La pérdida de familiares, viviendas o bienes materiales puede generar ansiedad, depresión, estrés postraumático y otras afectaciones emocionales que requieren atención especializada.
En ese sentido, enfatizan la necesidad de brindar acompañamiento psicológico tanto a sobrevivientes como a niños que quedaron huérfanos, personas lesionadas y familiares que ahora asumen el cuidado de quienes perdieron su entorno.
Los especialistas concluyen que la prevención no solo implica contar con planes de evacuación o conocer las medidas de protección, sino también desarrollar la capacidad de actuar con serenidad y racionalidad ante una emergencia, así como recibir apoyo emocional durante el proceso de recuperación.
