“En una moto el cuerpo humano se convierte en el parachoques”
Cada accidente de moto que llega a emergencias representa una explosión de trauma sobre el cuerpo humano. No son lesiones simples ni aisladas. Son pacientes con múltiples fracturas, órganos comprometidos, daño neurológico severo y extremidades destrozadas por impactos de alta energía.
Para el doctor Gohad Kotieche, especialista en Cirugía de la Mano, Microcirugía, Ortopedia y Traumatología, la diferencia entre un accidente automovilístico y uno en motocicleta es contundente: mientras el conductor de un carro cuenta con airbags, cinturón y una estructura metálica que absorbe parte de la energía del choque, el motorizado recibe todo el impacto directamente sobre su cuerpo. "En una moto, el cuerpo humano se convierte en el parachoques”, resume.
Esa exposición absoluta explica por qué los accidentes de motocicleta producen lesiones mucho más violentas y complejas que las sufridas dentro de un automóvil.
En un carro, las lesiones suelen derivarse de desaceleraciones bruscas: contusiones pulmonares, fracturas costales, lesiones cervicales por “latigazo”, golpes contra cristales o fracturas en tobillos y pelvis por deformación de la cabina.
En cambio, sobre una moto, el conductor queda completamente expuesto al pavimento, a otros vehículos y a objetos fijos. Allí aparecen patrones de trauma que prácticamente son exclusivos de los motociclistas.

Uno de los más frecuentes son las lesiones por eyección o lanzamiento. Ocurren cuando el motorizado sale despedido tras el impacto y se convierte literalmente en un proyectil humano. El segundo golpe —contra el asfalto, postes, defensas o vehículos— suele provocar traumatismos craneales, fracturas múltiples, daño en columna y lesiones multiorgánicas.
También están las lesiones por fricción o abrasión, consideradas entre las más brutales. El arrastre contra el asfalto genera lo que médicamente se conoce como “pérdida de sustancia”: el pavimento actúa como una lija gigante que arranca piel, tejido celular, músculos, tendones y hasta nervios y vasos sanguíneos.
Hay pacientes que llegan con huesos completamente expuestos porque el asfalto literalmente les arrancó la piel”, explica Kotieche.
Otro patrón particularmente devastador son las lesiones por tracción o sobreestiramiento. Suceden cuando el conductor intenta aferrarse al manubrio mientras el cuerpo sale desplazado violentamente. Esa fuerza puede arrancar o destruir los nervios del plexo braquial, dejando el brazo paralizado parcial o totalmente.
Las lesiones por impacto lateral también son frecuentes y especialmente destructivas. Ocurren en intersecciones o colisiones contra vehículos. La moto cae sobre las piernas del conductor o el automóvil impacta directamente las extremidades inferiores. El resultado: fracturas complejas de rodilla, tibia, peroné, tobillo y pelvis, además de aplastamientos severos de tejidos blandos.
Tibia, fémur y peroné, los más expuestos
Precisamente, las fracturas expuestas de tibia, fémur y peroné figuran entre las lesiones más comunes en motorizados. El hueso atraviesa la piel y queda contaminado inmediatamente por el pavimento, aumentando dramáticamente el riesgo de infección, discapacidad y amputación.
Las manos y muñecas también sufren daños constantes. El reflejo instintivo de apoyar las manos para detener la caída provoca fracturas del radio distal, lesiones de carpo, ruptura de ligamentos y severos daños tendinosos.
Sin embargo, el mayor enemigo sigue siendo el traumatismo craneoencefálico. “El casco no es un accesorio; es un equipo de supervivencia”, insiste Kotieche.
Según explica, la ausencia de casco aumenta hasta 40 % el riesgo de muerte y multiplica la posibilidad de sufrir daño cerebral irreversible. El especialista también alerta sobre el uso de “cascos de juguete” o mal ajustados, que prácticamente no ofrecen protección real.
A ello se suma otro problema cotidiano en Venezuela: conducir en sandalias, cotizas o “cholas”, una práctica que, incluso en caídas menores, puede terminar en amputaciones de dedos o pérdida severa de tejido en talones y tobillos.
El exceso de pasajeros agrava todavía más el panorama. Familias enteras trasladándose en una sola motocicleta alteran el centro de gravedad del vehículo y convierten cualquier maniobra evasiva en una casi imposible. "Multiplica el número de heridos en un solo accidente”, advierte el médico con más de tres décadas en quirófanos.
Cada politraumatismo severo implica hospitalizaciones prolongadas, múltiples cirugías, terapias intensivas y rehabilitaciones que pueden extenderse durante un año o más. Muchos pacientes jamás recuperan completamente su movilidad o capacidad laboral.
Para el especialista, el problema dejó de ser únicamente vial y se convirtió en una emergencia de salud pública. “Estamos viendo cómo personas jóvenes pierden brazos, piernas, movilidad y futuro en cuestión de segundos”, concluye.
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Patrón de lesiones en moto
Lesiones por eyección o lanzamiento por impacto frontal
Cuando el motizado es despedido convirtiéndose en un proyectil. Se produce la transferencia masiva de energía en el momento del segundo impacto que ocurre contra el pavimento u objetos fijos. Los motociclistas sufren lesiones en cráneo, columna, traumas multiorgánicos y lesiones en miembros superiores.
Lesiones por fricción o abrasión
Cuando el motorizado cae de la moto y se desliza por el asfalto. Se producen lesiones por pérdida de sustancia de tejidos: Piel, celular subcutáneo, músculos, tendones, nervios y vasos sanguíneos por arrastre. Son exclusivas del motociclista.
Lesiones por tracción o sobrestiramiento
Cuando el conductor de la moto intenta sujetarse del manubrio y el resto del cuerpo es desplazado con fuerza traccionando con fuerza el brazo o cuello. Aquí las avulsiones del plexo braquial pueden resultar en parálisis parcial o total del miembro superior.
Lesiones por impacto lateral
Ocurren frecuentemente en intersecciones la motocicleta cae sobre la pierna del conductor y pasajero o el auto impacta directamente sobre los miembros. Aquí son frecuentes las lesiones por aplastamiento, fracturas muy complejas de huesos y partes blandas en rodillas, pierna, tobillo y pie.
Trauma multiorgánico
Resulta más común ver lesiones simultáneas en tórax, abdomen y extremidades en motorizados que en conductores de autos protegidos por el habitáculo. Vemos con frecuencia el mecanismo de alta energía, donde no solo hay una fractura, sino que existe un daño severo a las partes blandas: Piel, músculos, tendones, nervios y vasos sanguíneos. También se registran lesiones neurovasculares que comprometen la viabilidad de cualquier miembro superior o inferior.

