El dolor y las réplicas mantienen en vilo a una La Guaira devastada
Aún con la fe intacta, muchos familiares y rescatistas mantienen las búsquedas entre los escombros de lo que fue una vibrante región costera. Algunos de los habitantes aseguraron a Versión Final que La Guaira ya desapareció, que solo se trata de un lugar donde los escombros y los cuerpos descansan.
Quienes caminan por sus calles catalogan el espacio como una auténtica zona de guerra, debido a que la mayoría de las edificaciones ya han cedido o quedaron reducidas a polvo, una devastación que se agrava minuto a minuto por las constantes réplicas y movimientos telúricos que no dan tregua a la región.
Ante la magnitud del desastre, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció la creación de una comisión especial para inspeccionar las viviendas afectadas por el doble terremoto registrado el pasado miércoles. Sin embargo, las promesas oficiales chocan de frente con la realidad en el terreno; la funcionaria aseguró que se ha restituido el 75% del servicio eléctrico en la entidad, una afirmación que los propios habitantes catalogan como “falsa”.
Durante la madrugada de este lunes, la oscuridad era absoluta y los rescatistas dependían de linternas y teléfonos celulares para continuar la búsqueda de sobrevivientes.
En la zona del desastre, los equipos de Protección Civil, bomberos y voluntarios civiles libran una batalla contrarreloj y con recursos limitados. La falta de maquinaria pesada en los sectores más intrincados obliga a los rescatistas a remover toneladas de concreto con sus propias manos, guiados por el eco de los lamentos bajo la superficie. Cada movimiento sísmico obliga a detener las maniobras por seguridad, perdiendo minutos de oro que dictan la diferencia entre la vida y la muerte para quienes siguen atrapados.
