Coro se paraliza por protestas ante crisis de servicios básicos
En menos de 48 horas, 14 manifestaciones han dejado a la ciudad de Coro completamente aislada. Desde la sierra falconiana hasta la costa de Morrocoy, comunidades cansadas de los grifos secos y las noches a oscuras tomaron la Troncal 3 y las vías locales, cortando toda comunicación terrestre con los estados vecinos. Este cerco ciudadano es una respuesta desesperada al auge de protestas por la crisis de servicios.
En el municipio Federación, en la frontera con el estado Lara, los habitantes de Maparari bloquearon el tránsito vehicular debido a la falta de agua potable que persiste desde hace semanas. “Nos tienen engañados con mentiras”, expresó una de las manifestantes a Crónica Uno. Este municipio es vital para la conexión comercial y vial con Barquisimeto y otras localidades larenses.
Hacia el occidente, en la carretera Falcón-Zulia, la comunidad de La Candelaria también alzó la voz por la precariedad de los servicios. En sentido oriente, desde Las Calderas en el municipio Colina hasta Morrocoy en Silva, se registraron cerca de seis cierres de vía desde la noche del lunes, 5 de octubre. Las redes sociales se inundan a diario con videos y reportes de ciudadanos que documentan la creciente indignación.
En Píritu, los sectores Piedra de Mochiconga y El Araguan interrumpieron el paso en la carretera nacional Morón-Coro, cansados de los constantes racionamientos eléctricos y la sequía. En Silva, tras 12 horas sin energía eléctrica, los vecinos quemaron neumáticos y ramas secas en un intento por llamar la atención de Corpoelec, que hasta el momento no ha emitido una respuesta oficial.
En Acosta, los sectores El Taparo, Boca de Mangle y San Juan de los Cayos también se unieron para reclamar el retraso de un proyecto de tuberías aprobado en junio. A meses de la orden, los afectados aún no han recibido respuestas gubernamentales para iniciar la obra.
Con cacerolazos resonando en el aire, los habitantes de varias zonas populares de Coro salieron a las calles, agotados por el colapso de los servicios públicos. Este martes, 6 de octubre, los residentes de la capital falconiana se presentaron con cucharas y ollas en mano, exigiendo a la empresa hidrológica el suministro de agua potable. Después de seis semanas con las tuberías secas, muchos se ven obligados a pagar camiones cisterna en divisas para abastecerse.
Denny Ríos, residente de la Urbanización Ampíes, denunció la severidad de la crisis: “Hidrofalcón nos tiene cansados con la mamadera de gallo con el agua”, criticó. Los manifestantes subrayaron que los más afectados son los niños, los enfermos y las personas en cama, quienes sufren las peores consecuencias de no poder asearse adecuadamente ni contar con alimentos a tiempo por la falta de agua. Un camión cisterna puede costar 15 dólares por un tanque de 1000 litros, un lujo para muchos.
La protesta se extendió desde las 8:00 a.m. hasta las 10:30 p.m., cuando finalmente se pronunció el vocero de la hidrológica local. Río Seco, una comunidad pesquera, también se ve afectada por la desidia y la escasez de agua. Para llegar allí, se transitan unos 40 minutos por la Troncal 3 y luego se recorren cerca de 20 kilómetros para ingresar al puerto pesquero. Los caminos son de arena y carecen de asfalto.
Los recipientes de almacenamiento permanecen vacíos; desde hace tres meses no reciben suministro de agua. Orlando Colina, un residente, denunció que la alcaldía no ha enviado camiones cisterna para atender la necesidad de agua del pueblo, ni a la escuela o al centro asistencial. “El agua llega solo por providencia divina o cuando la extraen de una casimba”, explicó.
Pasadas las 9:30 p.m., cuando muchos sectores de Coro permanecían a oscuras por el racionamiento forzado, Alí Cardenal, representante de la entidad hídrica en la región, admitió las fallas técnicas y operativas del sistema. Aseguró que las interrupciones se deben a constantes problemas del servicio eléctrico y que se está trabajando en la normalización del suministro desde el embalse El Isiro, que abastece a Coro y La Vela.
El embalse, construido entre 1962 y 1963, es vital para el suministro de agua potable en la región. Según Cardenal, se prevé que el servicio se restablezca por completo en las próximas horas.
Sin embargo, expertos del sector eléctrico advierten que la recuperación del Sistema Eléctrico Nacional requiere atención urgente en cuatro pilares estratégicos: inversión sostenida, mantenimiento preventivo, descentralización operativa y un esquema tarifario sostenible. Según especialistas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la falta de inversión ha dejado fuera de servicio unos 14.000 MW de la capacidad instalada del país, generando un déficit operativo inmediato de hasta 4000 MW. Esta deficiencia es la principal causa de los prolongados cortes eléctricos que hoy afectan a Falcón.
La brecha de los 14.000 megavatios es el abismo que apaga a Venezuela.
