Celebran los 114 años de la coronación canónica de la Virgen del Valle
La Virgen del Valle es una de las celebraciones religiosas más antiguas y emblemáticas de Venezuela, con casi cinco siglos de tradición que unen a la región oriental del país y a toda la nación.
Cada 8 de septiembre, se celebra el Día de la "Vallita", Miles de devotos se congregan en el estado Nueva Esparta, especialmente en la isla de Margarita, para rendir homenaje a esta advocación mariana que representa la fe y esperanza de muchos venezolanos.
La veneración de la Virgen se realiza en los estados Anzoátegui, Sucre, Monagas, Delta Amacuro, Guárico y parte de Bolívar. Este año se celebran los 114 años de su coronación canónica, autorizada el 8 de septiembre de 1911 por el Papa Pío X.
El 5 de septiembre del 1921, el obispo de la Diócesis de Guayana, Sixto Sosa, declaró a la Virgen del Valle como patrona principal de la Diócesis. El 16 de marzo de 1981 fue proclamada como patrona de la Armada Nacional de Venezuela.
Esta festividad tiene sus raíces en el siglo XVI, cuando los primeros colonizadores españoles llevaron la devoción hacia la Virgen, a estas tierras. A lo largo de los años, la celebración ha evolucionado, incorporando elementos culturales y folclóricos propios de Oriente.
La Basílica Menor de Nuestra Señora del Valle es el epicentro de las actividades, donde se realizan misas solemnes, procesiones y ofrendas. Los fieles participantes con vestidos tradicionales, música, danzas y rezos, mostrando un profundo respeto y gratitud hacia la Virgen por los milagros y bendiciones recibidas.
Además, la Virgen es un símbolo de unidad nacional porque trasciende la región oriental y moviliza a venezolanos en todo el país. Familias enteras, peregrinos y turistas se unen en esta fiesta para compartir la devoción, fortaleciendo los lazos de identidad y cultura venezolana.
Es un patrimonio cultural y espiritual que, después de casi 500 años, sigue siendo un puente de unión entre Oriente y toda Venezuela, reflejando la fe, la tradición y la identidad de un pueblo que se mantiene firme en sus creencias y costumbres.

