Caen en un 70 % las donaciones para damnificados de los sismos
Las donaciones destinadas a las personas afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio han caído de forma considerable en el principal centro de acopio de la Universidad Central de Venezuela (UCV), mientras persisten las necesidades de alimentos, agua potable, medicamentos e insumos de higiene en comunidades vulnerables y campamentos transitorios, especialmente en el estado La Guaira.
José Gregorio Ibarra Orellanes, director de la Escuela de Trabajo Social de la UCV y coordinador de la sala situacional de la institución, informó que los aportes han disminuido alrededor de un 70 % en comparación con las primeras semanas de la emergencia.
Explicó que la solidaridad inicial permitió abastecer de recursos a los refugios, pero con el paso de las semanas las contribuciones comenzaron a reducirse, pese a que cientos de familias continúan requiriendo asistencia.
Ya no es la misma cantidad que al inicio. Las donaciones han mermado mucho y seguimos viendo personas que necesitan alimentos, agua e insumos básicos", señaló en declaraciones ofrecidas a Efecto Cocuyo.
El coordinador recordó que la sala situacional de la UCV mantiene un monitoreo permanente de los centros de acopio y campamentos instalados en Caracas y La Guaira para distribuir la ayuda según las necesidades detectadas. Entre las comunidades atendidas mencionó Los Campitos, en Catia La Mar, así como Naiguatá, Carayaca, Camuri Grande y varios refugios ubicados en Caracas.
La disminución de las donaciones también ha coincidido con una reducción del número de voluntarios, principalmente tras el inicio del período vacacional en la universidad.
Aunque la Ciudad Universitaria entró en receso, el centro de acopio continuará funcionando desde el 4 de agosto en la Facultad de Farmacia, luego de trasladarse desde la Plaza del Rectorado.
Luisangel Araujo, estudiante de Computación y encargado de logística del voluntariado, indicó que actualmente la mayor parte de la ayuda proviene de alianzas con empresas y organizaciones no gubernamentales, mientras que las donaciones individuales prácticamente desaparecieron.
A su juicio, las contribuciones de particulares han caído cerca de un 90 %, debido a que muchas personas retomaron sus actividades cotidianas.
Ibarra Orellanes explicó que los productos de mayor demanda continúan siendo los alimentos no perecederos, los kits de higiene personal y las medicinas, debido a que se distribuyen rápidamente entre las familias afectadas.
Precisó que muchas personas alojadas en campamentos transitorios solicitan jabón, crema dental, toallas sanitarias y otros artículos de aseo, ya que estos insumos no siempre están incluidos en la asistencia que reciben.
En contraste, aseguró que la ropa dejó de ser una necesidad prioritaria porque es el artículo que más se ha recibido en los centros de acopio de La Guaira y El Junquito, donde incluso han debido solicitar que no continúen enviando prendas.
Araujo agregó que también hacen falta alimentos enlatados, productos para bebés, comida para mascotas y toallitas húmedas, utilizadas de forma constante por las familias para su higiene diaria.
Uno de los recursos más urgentes continúa siendo el agua potable. Según Araujo, las donaciones de agua disminuyeron significativamente durante las últimas semanas, pese a que sigue siendo un insumo indispensable para hidratación, atención médica y aseo personal.
La situación coincide con las dificultades históricas de acceso al agua que enfrenta La Guaira, donde distintas organizaciones humanitarias mantienen operaciones de apoyo.
De acuerdo con datos de Unicef, la organización ha distribuido más de 20.000 litros de agua potable e instalado baños y duchas en campamentos transitorios del estado; sin embargo, el consumo diario mantiene alta la demanda del recurso.
