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“Bienvenidos a Ciudad Carpita”: la vida entre refugios tras los terremotos que golpearon a Venezuela

Familias damnificadas organizan su vida en campamentos improvisados tras los sismos del 24 de junio. Miles de personas enfrentan la falta de viviendas mientras esperan una solución definitiva. En medio de la tragedia, los sobrevivientes mantienen la esperanza de reconstruir sus vidas

Entre tiendas de campaña, cocinas improvisadas y recuerdos de lo que alguna vez fueron sus hogares, miles de familias intentan reconstruir sus vidas tras los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio.

En La Guaira, epicentro de la tragedia, los damnificados han convertido espacios abiertos en comunidades temporales donde comparten alimentos, servicios y una esperanza común: volver a tener un techo propio.

“Tenemos que salir adelante, tenemos que agradecer que tenemos una oportunidad”, expresó Hengelbert Bello, de 38 años, quien perdió familiares durante los movimientos telúricos y ahora forma parte de quienes buscan comenzar de nuevo.

Bello vivía junto a sus seres queridos en el conjunto residencial Gran Cacique Mare Abajo, una zona habitacional que quedó devastada tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que afectaron al país.

Tras perder sus viviendas, varias familias se trasladaron a la zona costera frente a sus antiguos hogares, donde levantaron filas de carpas que hoy funcionan como un refugio comunitario.

Una ciudad improvisada entre carpas

En este nuevo escenario, los habitantes han tenido que adaptarse a una rutina marcada por la solidaridad y la necesidad.

Las familias comparten neveras, preparan alimentos en ollas comunitarias y utilizan bombonas de gas para cocinar. Algunos incluso alquilan lavadoras portátiles para mantener sus pertenencias limpias en medio de las dificultades.

En medio de lo que nos está pasando, debemos hacer lo que se pueda para mantener las cosas limpias y ordenadas. Si Dios nos dio una oportunidad más, hay que seguir adelante”, contó Eunice Hernández, de 45 años.

El acceso a los servicios básicos continúa siendo uno de los principales desafíos. La electricidad llega a través de conexiones improvisadas y presenta interrupciones frecuentes, mientras que camiones cisterna abastecen de agua a los refugios.

Miles de afectados esperan respuestas

De acuerdo con cifras oficiales, cerca de 21.000 personas afectadas por los terremotos permanecen en refugios y campamentos ubicados entre Caracas y La Guaira, muchos de ellos con limitaciones de agua potable y servicios sanitarios.

Equipos médicos desplegados en hospitales de campaña trabajan para prevenir enfermedades respiratorias e intestinales entre los damnificados.

En La Guaira, al menos 185 edificaciones colapsaron y unas 900 viviendas resultaron afectadas, dejando a numerosas familias sin un lugar al cual regresar.

El dolor de perderlo todo

Para muchos sobrevivientes, regresar a las zonas donde estaban sus hogares representa enfrentar nuevamente el impacto de la tragedia.

Ramón González, un barbero de 42 años, recuerda con tristeza el edificio donde vivía junto a su esposa y sus cuatro hijos.

“Cada vez que vengo me da nostalgia porque nadie quiere pasar por esto”, relató mientras observaba la estructura dañada de lo que fue su vivienda.

González también recuerda a una adolescente que falleció durante los terremotos y que estaba próxima a celebrar sus 15 años.

“Se me rompe el corazón porque ella era como mi hija. Muchos sueños se quedaron aquí”, expresó.

Aunque la pérdida marcó a cientos de familias, los sobrevivientes aseguran que seguirán esperando el tiempo necesario para reconstruir sus hogares.

“Esperaré el tiempo que sea necesario para recuperar mi casa”, afirmó González, mientras La Guaira intenta levantarse entre escombros, carpas y una población que se niega a perder la esperanza.

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