Hablan padres de alumnos de Iván Merino: “Cuando se enteró mi niño se puso a llorar”
“Es que los malos no tienen que dejarse ver. Se mantienen en bajo perfil, se mezclan con el común de la gente, a diferencia del malandraje que sí se expone”, cuenta Lilié Castro, al referirse a su corta experiencia con Iván Merino, sacerdote español de 35 años, excomulgado tras su detención en flagrancia cuando abusaba sexualmente de una adolescente de 12 años dentro de su vehículo, en Maracaibo, donde fungió como pastor de la orden Agustina Recoleta.
Castro, quien pidió cambiar su identidad, prestó servicio comunitario para lograr su título como Comunicadora. “Él era un padre muy educado, muy amable, gracias, por favor, guardaba las distancias. Nunca le vi nada. La condición que tenía la tenía bien guardada”, reseña quién llegó a servirle refrigerios o atenderlo en el marco de su función religiosa.
El caso de Merino dio la vuelta al mundo y en el colegio Santo Tomás de Villanueva, de los Agustinos Recoletos, en Granada, España, hay una particular conmoción, tras conocerse la detención del que fuera uno de sus docentes entre 2011 y 2015, de acuerdo con un reportaje del diario El Ideal, de la localidad ibérica.
Merino, de 35 años, quedó el sábado 24 de noviembre en manos de las fuerzas policiales del estado Zulia y a las puertas del centro educativo español, padres y madres intercambiaron rostros de incredulidad al enterarse del arresto del motrileño, que impartió Religión, forjó amistades con padres y alumnos, ejerció como entrañable catequista y dejó Granada para viajar a América por orden de los Agustinos. Sus compañeros religiosos y docentes lo describen como “muy querido” o “afable, simpático y alegre”.
Lo que sabían los representantes y los propios estudiantes del plantel se debió a las noticias difundidas desde Venezuela y por el video filtrado a la prensa en el que el sacerdote admite durante el interrogatorio que mantuvo relaciones sexuales con la niña de 12 años. Este circuló de grupo en grupo a través de whatsapp. En él, Merino manifiesta que los padres de la menor desconocían la relación: “Nos encariñamos y una cosa llevó a la otra. Me he encariñado de ella y ella se ha encariñado conmigo, ese es el problema”, reconoció el sacerdote en una declaración a la Policía Bolivariana del Estado Zulia.
De acuerdo con lo que recoge El Ideal, María, madre de un chico de 13 años del colegio, se mostró consternada por la noticia. Coincidió con el sacerdote durante el tiempo que le impartió catequesis de Comunión a su hijo: “Imagínate cómo puedes sentirte en algo así. Tratas de proteger a tus hijos, pones todas las medidas que tienes en tus manos y aun así no es suficiente. Hay gente que puede hacerles daño y tu sientes impotencia”, expresó.
Arantxa, otra progenitora, lo describió como “un excelente sacerdote, una excelente persona a la que querían muchísimo”. Tanto ella como sus hijos habían tenido relación con él en su etapa en Granada y en las posteriores visitas durante su mes de vacaciones. “Cuando se enteró mi niño estaba llorando. (...) Si es en otro país me lo puedo creer, pero de Venezuela no me creo nada. Los niños lo adoraban”.
En sus 'escapadas' veraniegas a Granada, según los testimonios, pedía ayuda para quienes “se desmayaban” por no comer durante las misas en Venezuela. Ejercía como vicario en la parroquia María Inmaculada, de Maracaibo.
En general, padres y madres mostraron su confianza en el centro educativo y su perplejidad ante la noticia. La mayoría de los padres coincidieron en que no saben si el colegio les convocará para una junta extraordinaria.
El director, José María Sánchez, hablaba ayer de una situación de “sorpresa total y conmoción”, de “rechazo” a esos presuntos abusos, “asombro” e “indignación”. No coincidió con Iván entre las aulas del Santo Tomás de Villanueva, pero tras el intercambio de impresiones con miembros de la comunidad educativa concluyó que el arresto “no se podía esperar de ninguna manera”. En el centro –que dispone de un protocolo de protección y prevención de la infancia y la adolescencia– no consta ninguna queja contra el religioso, por lo que no habrá investigación interna.
Ideal pudo confirmar que el sacerdote no tiene antecedentes penales ni se le investiga por delitos sexuales. En los Juzgados sólo consta un expediente archivado en 2013 por lesiones en un incidente de tráfico.
Era “muy querido” entre padres y alumnos y el traslado “no sentó del todo bien”. Tanto el colegio como la sede provincial de la orden defendieron ayer que el traslado de Iván a Venezuela no tuvo nada que ver con quejas sobre su conducta; mucho menos con denuncias, que no constan ni en Policía Nacional ni en Guardia Civil. La decisión de que viajara a Venezuela fue de los Agustinos Recoletos, que cada cierto tiempo redistribuyen a sus religiosos para cubrir necesidades en los cinco países en los que tienen presencia, y contó con la aceptación del cura motrileño.
Ningún problema
El prior provincial de la orden, Miguel Ángel Hernández, quien coincidió con el religioso Iván Merino, en la última semana de septiembre, en Venezuela, los Agustinos Recoletos nunca habían recibido ninguna advertencia sobre su conducta.
Era un fraile querido porque es afable, simpático, alegre, y en realidad él congeniaba y conectaba muy bien con la juventud, describió en declaraciones al diario Ideal, de Granada, España.
Según el periódico digital la orden cuenta con una especie de 'emisario' de Granada en Venezuela, un vicario con quien habló nada más conocer la noticia del arresto y que también dijo que no había percibido “absolutamente ningún problema”.
El vicario es quien contacta con él tras su detención por el Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia: “Los momentos de encuentro con él (Iván) son porque hay que llevarle la comida, porque no se le ofrece nada y todo depende completamente de la asistencia que le den”.
Hernández mantiene contacto con la familia de Iván: “Están destrozados, no saben qué hacer, no duermen, no comen, no viven. Entienden que nosotros somos su familia en Venezuela”.
