El diario plural del Zulia

Casa Paco, 50 años de tradición marabina con origen español

El establecimiento de Francisco Perea Martínez “Don Paco” fue el primero en traer la cultura ibérica al Zulia, en octubre de 1968, y convertirse en una ventana de Andalucía en la tierra del Sol Amada

Las fiestas hasta amanecer, los tragos sociales y la buena paella aún coinciden en el mismo lugar. En la avenida Bella Vista, entre las calles 71 y 70, un pequeño local llamado Casa Paco guarda las más grandes historias desde hace 50 años atrás, con raíces españolas y una tradición llena de sentimiento marabino.

¿Quién no fue a Casa Paco? ¿Quién no bailó en El Ruedo?”, expresan con fervor los más fieles visitantes del bar-restaurante, el primero en traer la cultura ibérica al Zulia, en octubre de 1968, y convertirse en una ventana de Andalucía en la tierra del Sol Amada.

 

Las banderas españolas, las pinturas de la antigua Málaga, las hojas decorativas en el techo y un menú donde reina la marisquería hacían que el flamenco y la gaita se fusionaran bajo las luces de un escenario en forma de anfiteatro.

El arraigo de un español le dio vida a Casa Paco. Con poco capital monetario pero con una sed de independencia, Francisco Perea Martínez, cariñosamente conocido como “Don Paco”, construyó el sitio donde extranjeros y zulianos compartirían emblemáticas tertulias.

En febrero de 1951, "Paco" pisó por primera vez la tierra venezolana, después de 11 días en una embarcación italiana de Málaga al puerto de La Guaira, estado Vargas. Permaneció un año en Caracas como miembro de la Marina, pero poco después lo invitaron a conocer la capital zuliana.

Maracaibo lo acogió como uno de sus hijos, tanto que borró de él las ganas de regresarse a Europa después de un difícil comienzo en el país caribeño. Decía que en Caracas le advirtieron de “lo peligrosa que era la gente maracucha”, pero al arribar en el Lago se sintió como en casa.

El calor del gentilicio marabino y su parecido con la pequeña Andaluz lo desbordaron de ansias por trabajar y apostar por un nuevo comienzo.

El venezolano que va para Andalucía dice cree estar en Maracaibo. Te sientas y a los dos minutos están compartiendo con el de al lado en una barra y le ofreces un traguito”, rememora Don Paco de lo mejor de ambas ciudades.

 

Maracaibo, la mejor sede

Yo siempre he mirado hacia adelante, nunca he mirado hacia atrás. El maracucho se portó muy bien conmigo y yo tenía que portarme muy bien con él, es la lógica de la vida”, expresa lleno de lucidez a sus 84 años.

Casa Paco inició con un préstamo para costear todos los electrodomésticos del lugar y una estructura hecha en su totalidad de madera, desde las mesas, las sillas, el bar y la pista de baile. Un estilo europeo sencillo y modesto, pero con miras hacía el éxito y la exclusividad.

La mejor bendición de Casa Paco fue, quizá, nacer contemporáneamente con el debut de la primera Feria de la Chinita. La clientela era un 70 % extranjera, cuando viajeros de todo el mundo visitaban la metrópolis petrolera para presenciar las fiestas tradicionales.

Venían porque era una vaina distinta, estaban acostumbrados a llegar a un negocio donde les ofrecían carnes y aquí se veían de una forma liberada, más alegre, música española”, expresa Don Paco.

Además, la suerte de haber ideado el proyecto desde el antiguo Hotel del Lago, hizo que el restaurante tuviese un acuerdo exclusivo donde todo extranjero que se hospedaba allí era llevado por un guía turístico a Casa Paco.

Los 70 fueron una época brillante para el Zulia. Casa Paco era el restaurante más deseado, teníamos bar, restaurante y la discoteca. Por eso le caímos bien a los zulianos, por nuestro estilo único y carácter abierto”, recuerda Don Paco con alegría del mejor momento de su negocio.

No hay otro lugar igual

Nadie salía de Casa Paco sin antes bailar en El Ruedo, una pista de baile rodeada con dos circunferencias de sillas, una más amplia que la otra,  lo que simularía el escenario de una tradicional corrida de toros. En el centro, no moría una bestia, pero sí nacían los mejores éxitos musicales del momento.

Durante cinco años, El Ruedo, al igual que todo el espacio, era de madera. Después la afluencia creía y cada vez más personas querían visitar la distinguida discoteca, por ello Paco decidió remodelar y ampliar el bar-restaurante.

La estancia, sin embargo, era la misma. Cada rincón fue ideado por "Don Paco", quien asegura no existe otro lugar parecido. “No hay otro lugar igual. En Bogotá hicieron un ruedo parecido a este. El dueño vino y fotografió todo esto, luego me invitó a la inauguración porque me decía que quería montar un local igualito a este. Y lo hizo muy parecido”.

Las pinturas que deslumbran en cada pared fueron creadas exclusivamente para Casa Paco, no tienen imitación. Wolfgang Mercado fue el artista y el mismo que detalló al Simón Bolívar plasmado en la Gobernación, según cuenta "Don Paco".

Yo lo encerré aquí cuatro meses para que me pintara todo y me hizo cada obra idéntica a las fotografías”, menciona al destacar varios toreros españoles que figuran en los muros como Manolete, el Cordobés y Pablo Molinares. “Todos vinieron a Maracaibo y les enseñé sus retratos”, resalta con orgullo.

En Casa Paco la paella se sirve con todo tipo de mariscos que el cliente desee, como langostinos y camarones, en una paellera grande. La sazón provenía del chef Manolo, quien creó cada una de las recetas por su cercanía con "Don Paco" desde que trabajaron juntos en el Hotel del Lago.

Los guisos que en el restaurante se sirven son degustados por "Paco" previamente, quien ha atendido todas las generaciones que por sus mesas han pasado. “Ahora vienen los nietos y los hijos de las personas que venían cuando abrimos y afortunadamente donde me ven, me saludan y me abrazan. En mi mente estaba hacer un restaurante y lo hice, pero nunca pensé que sería tan exitoso”.

Cuna de grandes

Año tras año, el restaurante creó su fama de sede de grandes reuniones sociales. La mejor temporada del año para El Ruedo, sin duda, comenzaba con las fiestas patronales de la Virgen Morena. Después de cada evento enmarcado en la feria, se volvió tradición pata los marabinos “irse pa que Paco”.

No solo una clientela se mantenía latente en el lugar, también reconocidos artistas y quienes aún no llegaban al estrellato deseaban una noche de presentación en la emblemática discoteca.

Según "Don Paco", figuras artísticas de la talla de Alfredo Sadel, Leobaldo Díaz y Carolina Moncada dieron sus primeros pasos, hasta darse a conocer, en su negocio.

El 18 de noviembre de 2017 un reconocimiento simbólico fue otorgado a Casa Paco por parte del argentino-venezolano, Ricardo Montaner, cuando después de recibir el Latin Grammy  en televisión nacional el baladista dijo: “Se lo dedico con todo mi cariño al pueblo de Maracaibo, en donde yo comencé mi carrera, allá en Casa Paco y los bares donde canté”.

Con los ojos brillantes y llenos de orgullo, "Don Paco" recuerda las palabras de Montaner y dice: “Eso para mí fue un momento de alegría y de satisfacción. Ver que era no solo como artista, sino como amigo y como compañero se acordara de su amigo Paco”.

Al igual que Montaner, quienes con su constante visita al bar-restaurante construyeron una amistad con "Don Paco", lo agasajan y conmemoran por su fraternal servicio durante cinco décadas. Lo ven de pie y rememoran cada momento fastuoso que en Casa Paco vivieron.

Hoy, aunque la clientela es otra, "Paco" deja ver que “Casa Paco todavía existe y estamos aquí para servir al pueblo marabino”.  

En el sitio emblemático del  Zulia aún se respira el ambiente festivo que Paco pensó al inicio de su negocio. Quienes ven su carro estacionado en la avenida Bella Vista se detienen y entran por una cerveza o una pella, y al verlo no puede evitar mencionar: “Y si lo dice Paco…  ¡Olé!”.

 

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